Nueva Melilla considera que conseguir el pleno empleo y la erradicación de la pobreza en la ciudad autónoma “son, ante todo, una cuestión de voluntad política”.
En este sentido, el portavoz de la formación, Mohamed Bussian, recuerda que el Gobierno de la Ciudad ha anunciado la aprobación del próximo proyecto de Presupuestos Generales, con una previsión total de 400 millones de euros. “Melilla ha dispuesto históricamente de presupuestos elevadísimos, que deberían haber permitido ya disponer de servicios públicos de calidad, un mobiliario urbano adecuado, el pleno empleo y la erradicación de la pobreza en todos sus ámbitos. Sin embargo, los melillenses seguimos sufriendo recurrentes cortes de agua, una ciudad ahogada por la suciedad, servicios públicos impropios de cualquier localidad española y unos niveles de paro, pobreza y desigualdad obscenos que impiden a muchas familias disponer de los recursos necesarios para atender sus necesidades básicas y las de sus hijos", asegura Bussian.
Para el portavoz del partido, Melilla representa así “uno de los ejemplos más escandalosos de despilfarro de dinero público, que pone de manifiesto la insensibilidad social de sus gobernantes y su manifiesta incapacidad para gestionar de forma eficiente los recursos públicos pese a disponer de una mastodóntica estructura administrativa con miles de empleados públicos, que suponen más de 120 millones de euros en sueldos, en una ciudad de apenas 12 kilómetros cuadrados y 86 000 habitantes”.
“La incapacidad para gestionar estos recursos y la falta de sensibilidad social” -prosigue Bussian- tienen “consecuencias fatales para la vida de muchos melillenses, privados de los medios y servicios necesarios para disfrutar de un nivel de vida digno, pese a los cuantiosos fondos propios, estatales y europeos que llegan a la ciudad”.
En su opinión, una “prueba inequívoca” de esta situación es la aprobación definitiva de las cuentas generales en el pleno extraordinario de la Asamblea celebrado el pasado 21 de octubre. Dicho documento contable, según Bussian, pone de manifiesto que la Ciudad ha dispuesto en el ejercicio 2024 de un presupuesto total de aproximadamente 400 millones de euros, “aunque el presupuesto real en las cuentas generales, una vez recibidas todas las partidas, supera los 500 millones”, a los que habría que añadir el reciente préstamo de diez millones de euros concedido a la Ciudad.
“Especialmente escandaloso resulta que, como recoge dicho documento, las áreas de Fomento y Medio Ambiente hayan generado un remanente de cerca de 150 millones de euros, lo que demuestra que no se ha ejecutado el plan de inversiones previsto para 2024, ni se han implementado las políticas sociales necesarias para aliviar el sufrimiento de miles de melillenses”, prosigue el dirigente de Nueva Melilla, para quien el contraste resulta aún más llamativo si se mira a otras ciudades españolas de población similar.
Citando a Cáceres, por ejemplo, con 95 000 habitantes —una cifra incluso superior a la de Melilla—, Bussian informa de que cuenta con un presupuesto municipal de apenas 78,5 millones de euros, más de cinco veces menor que el de Melilla, y que, “pese a esa diferencia abismal de recursos, Cáceres mantiene unos niveles de limpieza, conservación urbana y servicios públicos claramente superiores, lo que demuestra que la clave no es cuánto dinero se tiene, sino cómo se gestiona”. “Si una ciudad con menos presupuesto logra resultados visibles, no hay justificación alguna para que Melilla siga sumida en la parálisis y la desigualdad”, añade.
Con tan elevado presupuesto y remanente, Bussian considera que Melilla dispone de recursos sobrados para alcanzar el pleno empleo, erradicar la pobreza en todos sus niveles y ofrecer servicios públicos de calidad antes de las próximas elecciones municipales. “Todo lo que no sea lograr estos objetivos básicos constituirá un rotundo fracaso del Gobierno actual y una nueva fatalidad para los melillenses”, agrega.
Desde Nueva Melilla, creen que con una gestión adecuada y un verdadero compromiso con la justicia social, la Ciudad podría implementar un plan de choque que incluyera planes de empleo dirigidos a ciudadanos en riesgo de exclusión social, jóvenes, mujeres y personas con baja cualificación, así como programas sociales en los barrios más discriminados.
“Estamos convencidos de que, con estos instrumentos y una gestión eficaz, Melilla podría alcanzar el pleno empleo en apenas dos ejercicios presupuestarios y erradicar la precariedad, la pobreza extrema y la pobreza relativa”, manifiesta Bussian, quien concluye que, en definitiva, es simplemente una cuestión de voluntad política que los melillenses —en especial los más vulnerables— puedan disfrutar de “una vida digna y próspera” en su ciudad.








