Estefania Saavedra, artista y melillense hasta la médula, ambiciona poder presentar pronto un nuevo espectáculo en el Teatro Kursaal del calibre y calidad de los siete que ya ha puesto en escena en el mismo recinto y que, en todos, logró como colofón un público en pie y entusiasmado, expectante por verla de nuevo. Porque esta cantaora que igual entona una bulería que un bolero, que un fandango o un tango o una copla es, desde bien pequeña, una artista completa que suma a su formación autodidacta sus dones y su pasión por la música. En la presente entrevista, Estefanía nos habla de sus anhelos, de sus nuevos proyectos pendientes de que sean considerados por la Consejería de Cultura y, sobre todo, de sus ganas por mantener vivo su vínculo con un público que la admira y espera y que no duda en llenar todo el aforo del teatro melillense cuando su cartel anuncia una nueva puesta en escena.
-¿Para cuándo tu nuevo espectáculo?
-Me encantaría poder decirte una fecha pero, de momento, no tengo nada confirmado, aunque, desde mayo, tengo presentados cuatro proyectos muy diferentes a la Consejería de Cultura y confío en que me den una fecha prontito.
-Tus muchos seguidores sentimos que no te prodigas demasiado, ¿cuál es el motivo?
-Ojalá lo supiera, porque, aunque trabajo en el hospital y me encanta, yo nací y vivo para el escenario, para compartir mi alma con el público. Y aunque, como he dicho antes, en mayo ya entregué varios proyectos, no he obtenido respuesta aún. También quise intentarlo de nuevo para feria, pero tampoco fue posible. Mi intención no es acapararlo todo, pero sí que me gustaría hacer al menos dos espectáculos de gran formato al año y, si fuera posible, alguno más íntimo en algún enclave especial de los que disponemos en la ciudad, como Victoria Grande, La Plaza de Armas, etc.
-Un espectáculo del calibre de los que nos has venido ofreciendo en los últimos años, ¿cuánta preparación requiere?
-Muchísima, hay mucho trabajo detrás, por ejemplo, dedico un mes para pensar qué quiero hacer, escoger un repertorio, elaborar mis versiones, hacer la escaleta y diseñar vestuario y puesta en escena. Una vez tengo esto, hablo con el equipo y lo trabajamos durante unos tres meses, cada uno estudia en su casa y luego lo ponemos en común en los ensayos, los cuales consensuamos entre todos para adecuarlos a los horarios laborales de cada uno y a la disponibilidad de un lugar para llevarlos a cabo.
-Sueles ser muy ambiciosa, con puestas en escena muy espectaculares. No escatimas en vestuario, músicos, equipo de baile, incluso artistas invitados, ¿qué te motiva para afrontar tanto? Porque no parece que pueda reportarte mucho beneficio económico.
-No suele salirme rentable, son cuatro o cinco meses de trabajo, de quitarle tiempo a mi familia, de utilizar mis descansos en el hospital para ensayar, etc. Pero no todo en la vida es el dinero, al final mi vida es cantar y lo hago porque lo disfruto, pero igualmente me gustaría que se valorara más el trabajo que hacemos y el equipo tan grande que contribuye a que cada proyecto salga adelante y sea un éxito.
-Tu próximo espectáculo, que espero que sea pronto, sería ya el quinto si no me equivoco, desde que hiciste “Alma”, allá por 2020. Corrígeme si no es así y recuérdanos los espectáculos anteriores de forma breve.
-Pues sería el séptimo en el Kursaal porque, desde 2020, han sido “Alma”, “Federico”, “Nuestra Navidad”, “Ojos verdes”, “Quejío” y “Toda una vida”.
-¿Te sientes suficientemente reconocida por las autoridades culturales? Por el público no hay dudas, siempre llenas.
-Tengo la suerte de sentirme muy querida y valorada en nuestra ciudad, el público me acompaña en cada espectáculo y me transmite su cariño. Me encanta recibir sus abrazos al terminar y salir al hall del teatro a saludar. Es la mayor recompensa para un artista. Pero si te soy sincera, no siento lo mismo por parte de las autoridades, porque se valora más lo de fuera que lo de casa, pese a que en Melilla hay mucho talento y trabajamos mucho para aportar a la Cultura de la ciudad.
-¿Por qué espectáculos tan elaborados como los tuyos se presentan solo un día, dejando a mucha gente sin la oportunidad de poder verlos?
-Es una buena pregunta, pero no tengo respuesta, solo puedo decirte que todos los proyectos que tengo entregados desde mayo tienen la condición de hacerse en dos pases, viernes y sábado.
-Has tocado el bolero, la copla, canciones melódicas, el flamenco en sus distintos palos, ¿qué te falta o con qué no te atreves?
-No es cuestión de no atreverse, sino de tener respeto por cada género y no ser osada. Yo hago lo que mejor sé hacer, ya encontré mi estilo propio hace tiempo y creo que es mi mejor versión.
-Cantas desde muy pequeña, ¿cuándo empezaste de manera más profesional?
-A los 17 años comencé a formar parte del cartel de feria cada año, siempre había hueco para mí en la Caseta Oficial y en la cena oficial de inauguración de los festejos. De ello se encargaban mi querida Carmina y mis queridos y añorados Pepe, Gregorio y Diego.
-Siempre te acompañas de tu hija, toda una bailarina, y en tu último espectáculo sacaste también a cantar a tu hijo pequeño, ¿tu familia, junto con la música, son tus grandes pasiones?
-Mi familia es el motor de mi vida, todo lo disfrutamos juntos, es mi mayor apoyo en todo lo que me propongo. Formamos un equipo. El sueño de mi vida fue siempre ser madre, así que imagínate lo que significan para mí.
-Eres técnico sanitario en el Comarcal, ¿preferirías vivir solo de la música?
-Disfruto compartiendo tiempo con mis compañeros y tratando con los pacientes. Actualmente, tengo la suerte de estar en la planta de traumatología, con un equipo maravilloso. Mientras sea posible, prefiero seguir compaginando mis dos facetas.
-De todas tus experiencias musicales, desde concursos infantiles en los que participaste hasta Got Talent, pasando por tus grandes espectáculos, ¿con cuál te quedas?
-Sin duda, el mejor momento para mí ha sido compartir escenario con mis dos niños y cantar juntos esa canción tan sentida. Es un regalo que tendremos para el resto de nuestras vidas. Pase lo que pase, ese recuerdo no tiene precio.
-¿Lo ideal para ti qué sería, hacer dos espectáculos al año?
-Estaría muy agradecida si al menos me permitieran hacer dos al año.
-Para terminar, cuando te veamos de nuevo en el Kursaal que, como digo, espero sea pronto, ¿qué veremos, a la Estefanía más flamenca u otra más melódica?
-Cómo tú bien sabes, al final siempre sale la folclórica que llevo dentro, pero creo que en el equilibrio está la clave y mis actuales proyectos son muy especiales y nadie va a quedar indiferente. Van a ser muy trabajados y sentidos y, por supuesto, fieles a mi estilo, da igual las canciones que cante. No tengo ninguna duda de que el público los va a disfrutar, y no solo el que ya nos conoce, sino cualquiera que venga por primera vez.
Alma, corazón y duende
Empezó muy pequeña a dar muestras de sus dotes artísticas. Con sólo tres años se puso ante el público en el aclamado programa de finales de lo 80 que presentaba Rosa León en Televisión Española: el entonces popular “Sopa de Gansos” que nos mostraba los pequeños talentos de la infancia española de la época. Niños de muy corta edad que hoy son en algunos casos los artistas del presente, como sucede con nuestra paisana Estefanía Saavedra, quien continuó desde entonces con su pasión por la música, por el baile bajo el magisterio de la apreciada Pilar Muñoz con la que estuvo 16 años dando clase y, sobre todo, con su pasión por el folklore español y todo el acervo musical que atesora con géneros tan bellos como el flamenco en sus distintos palos, la copla, el bolero, el tango o las grandes canciones melódicas popularizadas por artistas de tanta talla como Rocío Jurado o Raphael. Precisamente, fue una canción escrita para la Jurado y catapultada aún más al éxito por el segundo, la que Estefanía interpretó junto a sus hijos Martina y Ángel en su último espectáculo “Toda una vida” de mayo pasado. Un número en el que reunió los principales pilares de su vida: la familia y la música. Una versión de “Como yo te amo” que emocionó a cuantos tuvimos la oportunidad de disfrutarla.
Porque la Estefania de ahora ya es una artista con su propio carácter, con su quejío y duende propios, con sus ganas de seguir adelante mostrando su arte, como lo hiciera hace unos años en la final de Got Talent o como lo ha demostrado en los distintos proyectos que siempre afronta sin escatimar ni en músicos, equipo o vestuario.








