La Fundación Mensajeros de la Paz está desarrollando esta semana, por la mañana y en horario lectivo, un taller de plastilina con 15 niños de 5º de Primaria del CEIP Mediterráneo, centro con el que llevan años llevando a cabo diversos otros talleres, como ajedrez o cómic, dentro de las actividades socioeducativas que lleva a cabo la organización.
El presidente de la Fundación en Melilla, Salah Mezzian, cree que la actividad tiene mucho sentido, porque la plastilina es “un material muy propio de Primaria” que proporciona a los niños -al tiempo que disfrutan jugando con ella- múltiples beneficios. Entre ellos, ha citado el fomento de la creatividad y la imaginación creando personajes a partir de ideas relativamente básicas. En este caso, lo que están creando son bustos con plastilina de colores, pero también podrían moldear esferas o pirámides.
También se desarrolla la motricidad del niño, así como se favorece su autoestima, porque, como explica el presidente de la Fundación Mensajeros de la Paz en Melilla, cuando consigue crear la forma que se le requiere, eso le proporciona mucha seguridad en sí mismo al darse cuenta de “la capacidad que tiene para desarrollar este tipo de trabajo”.
Del mismo modo, trabajar con plastilina ayuda a mejorar la concentración, dado que el niño tiene que estar centrado en la creación de su personaje.
Otras ventajas del trabajo con plastilina son que el niño se entretiene durante un buen rato mientras aprende los colores, así como las mezclas resultantes entre ellos; o que, como cualquier otra actividad, amplía el vocabulario del niño al aprender nuevos conceptos y nuevas palabras según el tema elegido.
Asimismo, la plastilina favorece la resolución de problemas, ya que el niño se enfrenta a pequeños dilemas constantemente al tener que decidir cómo hace las patas del caballo, o los ojos de una persona, o qué colores usa para cada figura.
Por último, fomenta el trabajo en equipo si juega con otros niños y familiares a crear un mundo de plastilina.
“Y, fundamentalmente, ayuda al niño a relajarse, que es lo más importante con este tipo de actividades: pasarlo bien y disfrutar”, anota Mezzian, quien se ha mostrado abierto a desarrollar alguna actividad puntual con algún otro centro. Si hay alguno interesado, puede acudir a la sede de la Fundación Mensajeros de la Paz, en el bajo 1 del edificio García Valiño, en la calle Enrique Ruiz Vadillo.
Una larga historia
La asociación Mensajeros de la Paz nació en octubre del año 1962 en la ciudad de Oviedo (Asturias, España) con el nombre de Cruz de los Ángeles, por iniciativa de dos jóvenes recién ordenados sacerdotes: el Padre Ángel García Rodríguez y el Padre Ángel Silva.
El 18 de mayo de 1998, se creó la Fundación Mensajeros de la Paz, cuyo objetivo principal es buscar y desarrollar formas para conseguir la paz y la concordia entre las personas, despertando la solidaridad entre los distintos pueblos y culturas y procurando asistencia a los más desfavorecidos de la sociedad. Desde la Fundación se gestionan numerosos proyectos tanto a nivel nacional como internacional.
En España, Mensajeros de la Paz también está presente en Madrid, Andalucía, Canarias, Castilla la Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Galicia.
Además, Mensajeros de la Paz está legalmente constituida en numerosos países, entre los cuales: Argentina, Benín, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, Italia, Jordania, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Mensajeros de la Paz, con el Padre Ángel García al frente, siempre ha tenido como objetivo principal la promoción humana y social de los núcleos más desfavorecidos de la sociedad por lo que ha ido adaptándose a las distintas realidades sociales que ha ido teniendo España y el resto del mundo durante toda su historia.
La Fundación trabaja de forma directa o en colaboración con organizaciones locales en distintos programas sociales de cooperación al desarrollo, asistencia social o de ayuda humanitaria.









Me parece una actividad digna de elogio por parte de Mensajeros y el Colegio Publico Mediterráneo.