Melilla va a tener en cuestión de meses un cementerio de mascotas moderno y operativo, donde las familias que conviven con animales podrán depositar sus cenizas y darles el último adiós con dignidad y respeto. Se trata de una vieja aspiración de miles de melillenses, que han vivido con angustia los últimos días de sus compañeros peludos sabiendo que sus cuerpos serían tratados como basura y no de la manera que merecen estos seres, sobre todo en una ciudad que se reivindica del siglo XXI. Y es que al dolor de perder algo tan querido se une la frustración de no poderles ofrecer una despedida acorde al cariño que dieron en vida a sus dueños.
Afortunadamente, el Gobierno local ha sido sensible a algo que era ya un clamor y ayer mismo se supo que el cementerio será una realidad en cuestión de unos meses. Ya está en licitación la adquisición del crematorio y se reserva un espacio en la Granja Escuela para instalar el cementerio, que constará también de un columbario para el depósito de cenizas si así lo quiere la familia, y un espacio ajardinado con bancos para la espera o las personas que quieran visitar las instalaciones.
Miguel Marín, secretario general del Partido Popular en Melilla, lo dejó claro. Se trata del cumplimiento de un compromiso electoral asumido en mayo de 2023 y si se está tardando más en la ejecución de ese proyecto es por el parón que produjo el ciberataque sufrido el pasado mes de junio, que retrasó la licitación. Lo importante, en cualquier caso, es que los dueños de mascotas pueden estar más tranquilos, sobre todo aquellos cuyos animales están enfermos o tienen ya una edad. Estos eran los más interesados en que el cementerio saliera adelante por razones obvias.
Hay mucha gente que no lo entiende pero una inmensa mayoría de las mascotas se convierten en una parte más de la familia. No son simples animales de compañía sino que se convierten en elementos fundamentales para la vida cotidiana. Y eso sin contar con los perros guía o aquellos que se entrenan para servir como terapia para personas con problemas de conducta, por ejemplo.
De ahí la importancia de que, por fin, haya un Gobierno capaz de entender cuál es la necesidad de los dueños de mascotas mirando al futuro. Tampoco era algo tan descabellado: se trataba solo de dotar a la ciudad de un cementerio que dé ese servicio y satisfacer una necesidad cada vez más imperiosa de los propios melillenses.








