Melilla se mantiene, un año más, como una de las regiones con menor esperanza de vida del país. Según los últimos datos publicados por el portal económico DatosMacro, la ciudad autónoma registra una media de 80,7 años, lo que la sitúa en el penúltimo lugar del ranking nacional, solo por delante de Ceuta. Esta cifra contrasta con las alcanzadas por comunidades como Madrid o Castilla y León, donde la esperanza de vida supera los 84 años. De hecho, en esta última, las mujeres viven una media de 87,7 años, según ha informado recientemente el medio Tribuna Ávila, situándose entre las más longevas de Europa.
La diferencia de casi siete años entre Melilla y las regiones con los índices más altos refleja una clara desigualdad territorial en materia de salud y calidad de vida. España es uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, con una media nacional de 83,1 años. Sin embargo, no todas sus comunidades se benefician por igual de esta longevidad.
Melilla, con 2,4 años por debajo de la media estatal, evidencia un desequilibrio que ya había sido señalado por El Faro de Melilla en informaciones anteriores. En 2024, este Diario ya advertía que solo Ceuta registraba una esperanza de vida más baja que la de Melilla. Un año después, los datos confirman que la brecha persiste.
Aunque el informe de DatosMacro no entra en detalle sobre las causas específicas de esta situación, diversos factores pueden contribuir a explicar este desfase. El acceso a servicios sanitarios especializados es uno de los aspectos que más incide en la esperanza de vida de una población. En Melilla, la disponibilidad de estos recursos presenta ciertas limitaciones si se compara con otras regiones peninsulares, especialmente en lo que respecta a atención especializada y prevención.
A esto se suman las condiciones socioeconómicas, marcadas por tasas elevadas de desempleo y pobreza, que influyen negativamente en la salud física y mental de la población. Además, la prevalencia de enfermedades crónicas asociadas al sedentarismo, la obesidad o la diabetes también podría estar condicionando los niveles de longevidad en la ciudad.
La comparación con comunidades como Castilla y León permite dimensionar aún más la diferencia. En esa región, no solo la media general supera ampliamente los 84 años, sino que las mujeres, en particular, presentan una longevidad notable, alcanzando casi los 88 años. Esta cifra, muy por encima de la registrada en Melilla, pone de manifiesto la importancia de factores como la educación sanitaria, los hábitos de vida saludables y la inversión sostenida en servicios de salud pública.
La ciudad, por su condición fronteriza y su particular estructura demográfica, requiere políticas adaptadas a su contexto específico. La persistencia de una esperanza de vida baja no es solo un dato estadístico, también es un reflejo de las desigualdades estructurales que afectan al bienestar de sus ciudadanos. Las cifras muestran que, aunque ha habido una ligera mejoría respecto al año anterior, cuando la esperanza de vida era de 80,5 años, el avance es insuficiente para cerrar la brecha con el resto del país.
Los datos revelados este año insisten en una tendencia que parece consolidada. A pesar de que Melilla comparte con el resto del país algunos avances generales en salud, sigue quedando atrás en un indicador clave del desarrollo humano como es la esperanza de vida. Esta situación demanda una atención prioritaria por parte de las administraciones públicas, tanto a nivel nacional como autonómico, con el fin de garantizar una mejora real en las condiciones de vida y en el acceso igualitario a la salud.
La longevidad no depende únicamente del sistema sanitario, pero sí es un reflejo claro del entorno en el que se vive. En el caso de Melilla, el desafío no solo pasa por mejorar los datos, sino por garantizar que todos sus ciudadanos tengan las mismas oportunidades de vivir más y mejor.








Clamorosos ecos de una necesidad: A lo que se nos dice, en el escrito, por M.A. Jiménez, publicado en la prensa local, sobre que en “Melilla sigue entre las regiones con menor esperanza de vida de España” de fecha 23092024. Manifestamos con toda nuestra persistencia, que se pongan LAS PILAS, o echen un paso hacia un lado, LOS POLÍTICOS, por el bien de la Ciudad de MELILLA y sino que vayan dejando sitio, para los que tengan mayor y mejor voluntad y forma de acción, para conseguir lo antes posible, que todos los ciudadanos tengamos las mismas oportunidades de vida, que el resto de los españoles. Siendo pues, unas de las más importantes el qué, TENEMOS LAS LIMITACIONES del acceso a servicios sanitarios especializados, tanto públicos como privados. Aunque como bien se dice, no solo depende la llamada, longevidad, únicamente del sistema sanitario, pero sí es un reflejo claro del entorno en el que se vive. Siendo en el caso de Melilla, el desafío no solo pasa por mejorar los datos, sino por garantizar que todos sus ciudadanos, como quedó dicho anteriormente, tengan las mismas oportunidades de vivir más y mejor. (Perdón, por el plagio de algunas frases).