España ha registrado entre enero y julio de 2025 un descenso del 30,2% en la llegada de inmigrantes irregulares respecto al mismo período del año anterior. Las cifras del Ministerio del Interior muestran 20.258 personas frente a las 29.031 de 2024. Canarias, tradicional puerta de entrada, ha experimentado una caída aún más pronunciada del 46,1%, pasando de 21.470 a 11.575 llegadas.
Pero hay una excepción que merece atención: Melilla.
La ciudad autónoma presenta números que van en dirección completamente opuesta. En los primeros siete meses del año, 164 personas han llegado de forma irregular frente a las 43 del año anterior. Un incremento del 281% que contrasta radicalmente con la tendencia nacional.
El dato más llamativo corresponde a la vía terrestre: 149 personas en 2025 frente a 37 en 2024. Un aumento del 302,7% que sitúa a Melilla como un punto de presión creciente en la frontera sur española.
Por vía marítima, las cifras son menores pero igualmente significativas: 15 personas este año frente a 6 el anterior, lo que supone un incremento del 150%.
Estos números cobran mayor relevancia si se comparan con Ceuta, donde la situación se mantiene relativamente estable: 1.455 llegadas en 2025 frente a 1.367 en 2024, un aumento del 6,4% que nada tiene que ver con el repunte melillense.
La magnitud de este incremento no ha pasado desapercibida para las autoridades. El pasado 19 de julio, el buque 'Río Segura' atracó en el puerto de Melilla como parte de su misión en el Mar de Alborán. No es una escala cualquiera: se trata del patrullero oceánico más grande del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
Con 72 metros de eslora, el 'Río Segura' representa la respuesta más contundente disponible contra la inmigración irregular y los tráficos ilícitos. Su presencia en aguas melillenses, enfocada específicamente a la "prevención de la inmigración irregular", no es casual cuando los datos oficiales documentan el mayor repunte migratorio de toda la frontera sur española.
Los testimonios recogidos en territorio melillense dibujan el perfil de quienes protagonizan estas estadísticas. Personas procedentes de Marruecos, algunas tras "8 meses de camino", que llevan meses "durmiendo en la calle" y enfrentándose a una realidad "muy peligrosa", según sus propias palabras.
"No tengo pasaporte ni residencia", relata uno de los testimonios. "Quiero buscar la vida aquí", añade otro, reflejando las aspiraciones que impulsan estos movimientos migratorios.
Los métodos de entrada varían desde el "asalto a la playa" hasta ocultarse "abajo del camión, dentro de la frontera", según describen los propios protagonistas.
Este repunte plantea cuestiones que van más allá de los números. ¿Por qué Melilla cuando el resto de rutas migratorias españolas experimentan descensos? ¿Estamos ante un efecto desplazamiento provocado por el mayor control en otras zonas? ¿O responde a dinámicas específicas de la frontera marroquí?
El despliegue del 'Río Segura', diseñado para "operaciones de gran alcance y con capacidad para permanecer largos periodos en el mar", evidencia que las autoridades han identificado Melilla como prioridad estratégica. No se mueve el buque insignia de la flota por rutina.
La capacidad de gestión de Melilla, con sus limitados recursos y extensión territorial, se ve sometida a una presión que multiplica por tres la del año anterior. Una situación que ha requerido la respuesta más contundente disponible: el patrullero oceánico más moderno de la Guardia Civil reforzando la seguridad en el Mediterráneo.
Contexto histórico
Para dimensionar estos datos conviene recordar que en 2023 Melilla registró 166 llegadas terrestres, un 85,9% menos que el año anterior. El repunte actual invierte esa tendencia descendente de forma abrupta.
Mientras Europa debate nuevas políticas migratorias y España negocia acuerdos de cooperación con países de origen y tránsito, Melilla emerge como un recordatorio de que los flujos migratorios son dinámicos y que las presiones pueden desplazarse geográficamente con rapidez.
Los números de los primeros siete meses de 2025 plantean una pregunta de fondo: ¿es Melilla la excepción que confirma la regla del descenso migratorio, o el anticipo de nuevas dinámicas que pueden extenderse a otras zonas fronterizas?
La presencia del 'Río Segura' en aguas melillenses, con su capacidad para "permanecer largos periodos en el mar" y su especialización en "vigilancia y control marítimo", sugiere que las autoridades no consideran este repunte como un fenómeno temporal.
La respuesta condicionará las políticas migratorias españolas en los próximos meses. Porque cuando se despliega el buque insignia de la flota, es que la situación ha dejado de ser estadística para convertirse en estratégica.








Dale un pico y una pala a los de la foto...y ya verás como se dan la vuelta!!
Su sueño es otro...
Viva España!