Apoyo educativo y social para mejorar la integración de cientos de niños melillenses cuya lengua materna no es el castellano. Ese es el objetivo del plan que ha puesto en marcha la Ciudad con un programa de atención socioeducativa destinado a menores en riesgo de exclusión social que se desarrollará en 13 colegios públicos hasta mayo de 2030, con un presupuesto de 916.000 euros.
La iniciativa pretende intervenir en una de las principales dificultades que afronta una parte del alumnado de Melilla durante sus primeros años de escolarización, como son las barreras lingüísticas que dificultan el aprendizaje, la socialización y, a largo plazo, incrementan el riesgo de absentismo y abandono escolar.
En la justificación que acompaña al contrato se pone de relieve que Melilla presenta unas características únicas dentro del sistema educativo español. Según recuerdan los informes del Consejo Escolar del Estado, alrededor del 45% de la población melillense pertenece a la tradición religiosa islámica y una parte importante tiene como lengua materna el tamazight, en su variante tarifit, una lengua bereber sin parentesco con el castellano. A esta realidad se suman la movilidad de parte de la comunidad escolar y la llegada de alumnado inmigrante, factores que obligan a reforzar los mecanismos de inclusión desde las primeras etapas educativas.
La Administración considera que el aprendizaje del castellano no solo constituye una herramienta académica, sino también un elemento esencial para la integración social y la igualdad de oportunidades. Por ello, el programa se centrará en niños de primero, segundo y tercero del segundo ciclo de Educación Infantil, una etapa considerada decisiva para el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales.
El objetivo es que estos menores adquieran la competencia lingüística suficiente para desenvolverse con normalidad en el aula, relacionarse con sus compañeros y participar en igualdad de condiciones en el proceso educativo. La intención es evitar que las dificultades idiomáticas acaben traduciéndose en retrasos académicos que condicionen su trayectoria escolar en cursos posteriores.
La participación como método de trabajo
Más allá del aprendizaje del castellano, el programa incorpora una dimensión social al trabajar también la autonomía personal, la convivencia, el respeto a la diversidad, la adquisición de hábitos saludables y la implicación de las familias en la educación de sus hijos.
La memoria insiste en que muchos de los factores que influyen en el fracaso escolar tienen un origen social y cultural, por lo que la respuesta no puede limitarse únicamente al ámbito académico. En este sentido, las actividades buscarán prevenir situaciones de exclusión mediante una actuación coordinada entre los recursos educativos y sociales disponibles.
Las sesiones se desarrollarán mediante metodologías participativas adaptadas a la edad del alumnado. Los juegos, las dinámicas de grupo, la representación de situaciones cotidianas o el aprendizaje a través de la comunicación oral serán algunas de las herramientas empleadas para favorecer la adquisición del castellano en un entorno lúdico y cercano.
El proyecto también contempla actuaciones destinadas a compensar las desigualdades derivadas de factores económicos, culturales o idiomáticos, ofreciendo un apoyo individualizado a aquellos menores que presenten mayores dificultades de aprendizaje o necesidades específicas.
El programa llegará a 13 colegios públicos de Melilla como son el León Solá, Mediterráneo, Juan Caro, Constitución, España, Hipódromo, Real, Velázquez, Pedro de Estopiñán, Reyes Católicos, Anselmo Pardo, Pintor Eduardo Morillas y Encarna León.
En total se prevé atender a cerca de 300 menores cada curso. Los colegios León Solá, Mediterráneo y Juan Caro concentrarán el mayor número de participantes, con hasta 40 alumnos por centro, por lo que contarán con dos profesionales especializados. El resto dispondrá de un técnico que trabajará con grupos de entre 15 y 20 menores.
Calendario del plan de actuación
Las actividades tendrán lugar de lunes a jueves, entre las 16.00 y las 19.30 horas, fuera del horario lectivo, con el propósito de complementar la enseñanza reglada sin interferir en el desarrollo normal de las clases. La programación comenzará el próximo 1 de octubre y permanecerá activa hasta el 31 de mayo de 2030, interrumpiéndose durante los meses de verano y coincidiendo los periodos de descanso del personal con las vacaciones escolares de Navidad y Semana Santa.
La actuación se enmarca además en las prioridades fijadas por el Plan de Inclusión Social de la Ciudad Autónoma, que apuesta por reforzar la atención educativa de los menores más vulnerables desde edades tempranas como una herramienta para romper las dinámicas de desigualdad antes de que se consoliden.
Los informes técnicos que justifican esta licitación recuerdan que intervenir durante la Educación Infantil resulta especialmente eficaz, ya que es en esos primeros años cuando se desarrollan las capacidades lingüísticas y comunicativas que servirán de base para todo el aprendizaje posterior. La falta de dominio del castellano en esta etapa puede convertirse en un obstáculo que acompañe al alumno durante toda su escolarización si no se actúa de manera temprana.
Con este nuevo contrato que prestará una entidad privada, la Ciudad puesta por un modelo de intervención que combina educación, integración social y participación familiar para ofrecer a los menores más vulnerables mayores oportunidades de éxito escolar y favorecer una inclusión plena dentro de la comunidad educativa melillense.








