Las altas temperaturas se han convertido en uno de los principales desafíos para quienes desarrollan su trabajo al aire libre durante los meses de verano. Con el objetivo de reforzar la protección de sus profesionales frente al calor extremo, la empresa Clece y sus filiales han comenzado a incorporar chalecos refrigerantes en una experiencia piloto que está ofreciendo resultados positivos.
En Melilla, 10 trabajadores del servicio de limpieza del cementerio y tanatorio y del puerto participan en esta prueba, que se está desarrollando de manera simultánea en distintos servicios de Andalucía. “Se trata de una prueba piloto donde se va a probar esta tecnología dirigida a rebajar la temperatura corporal de los trabajadores expuestos a altas temperaturas en actividades al exterior”, explica Miguel Calvente, delegado de Clece y filiales en Melilla.
Estos chalecos están diseñados para mantener una temperatura corporal más baja mediante una tecnología de enfriamiento evaporativo basada en fibras poliméricas de alta capacidad de absorción. El material retiene el agua en su interior sin llegar a empapar la prenda y genera un efecto refrescante con una media de 15 grados centígrados.
El sistema prolonga el proceso natural de evaporación del cuerpo, ayudando a que el trabajador se mantenga más fresco y cómodo incluso durante largas jornadas en condiciones de calor intenso. Su funcionamiento, además, es sencillo y sostenible. Basta con humedecer completamente el chaleco, escurrir el exceso de agua, secarlo superficialmente con un paño y colocarlo directamente sobre la ropa de trabajo para disfrutar de un efecto refrigerante prácticamente inmediato. Esta acción refrescante puede durar alrededor de seis horas. Una vez que la prenda se seca, el proceso puede reactivarse simplemente mojándola de nuevo, sin necesidad de recargas, baterías ni sistemas eléctricos.
Medidas preventivas frente al calor
Durante una actividad laboral al aire libre y bajo temperaturas elevadas, el ambiente desempeña un papel decisivo en el aumento gradual de la temperatura corporal. A ello se suma la radiación solar directa, que incrementa aún más el impacto térmico sobre el organismo. La piel y la ropa absorben parte de esa radiación, contribuyendo al incremento de la temperatura interna y aumentando el riesgo de sufrir agotamiento, deshidratación o golpes de calor. Por este motivo, cada vez cobran más importancia las prendas técnicas diseñadas para favorecer la refrigeración corporal y reducir la exposición a estos riesgos. Estos chalecos se suman así a otras acciones preventivas como las pulseras contra los golpes de calor o gorras para protegerse del sol.
La incorporación de los chalecos refrigerantes se enmarca precisamente dentro de esta estrategia preventiva de Clece. Además de mejorar el confort durante la jornada laboral, su objetivo es contribuir a proteger la salud de los trabajadores y trabajadoras en actividades esenciales que continúan desarrollándose a la intemperie incluso durante los episodios de calor más intenso. “La valoración inicial está siendo favorable, lo que permite avanzar en el análisis de una posible ampliación de la medida a otros servicios en el futuro. Tratamos de valorar nuevas soluciones tecnológicas para afrontar uno de los grandes retos laborales del verano: trabajar con seguridad en un contexto marcado por temperaturas cada vez más extremas”, afirman desde la empresa.








