El pasado sábado 8 de noviembre, Sevilla acogió el ejercicio del Santo Rosario Magno con motivo del CCLXXV aniversario de la muerte del Venerable Padre Fray Isidoro de Sevilla. El evento, organizado por los padres capuchinos de la ciudad, reunió a hermandades de toda España, entre ellas la de la Divina Pastora de las Almas de Melilla, que participó por primera vez en esta magna celebración.
La iniciativa surgió de los propios capuchinos de Sevilla, con motivo de conmemorar el aniversario del fallecimiento de Isidoro, quien perteneció al convento de la ciudad y cuya devoción hacia la Divina Pastora marcó el inicio de esta vocación. Para celebrar este acontecimiento, los capuchinos convocaron a las diferentes hermandades pastoreñas de España a formar parte de un “rosario humano”, permitiendo así que todas se reunieran en un acto de devoción y fraternidad.
La Hermandad de la Divina Pastora de Melilla recibió la invitación mediante una comunicación formal y aceptó la participación. “Nos mandaron la carta y tuvieron contacto con nosotros para que fuéramos, y allí nos presentamos”, relata Alejandro Villegas, Teniente Hermano Mayor saliente de la corporación melillense.
La procesión comenzó desde la Parroquia de San Gil Abad, recorriendo calles emblemáticas de Sevilla, como San Luis, Fray Diego de Cádiz, Sorda y Macasta, hasta llegar al Convento de Capuchinos. La hermandad de Melilla formó parte del cortejo en orden de antigüedad junto con otras corporaciones, portando el glorioso Simpecado de la Divina Pastora, que ese día lucía la faja del Coronel Jefe de Estado Mayor, Ilmo. Sr. D. Luis Filiberto Caselles Domenech, entregada a la Amantísima Titular el año anterior. El estandarte fue acompañado por dos faroles cedidos por la Real, Ilustre y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz en el Monte Calvario, Santísimo Cristo de la Salvación y Nuestra Señora de la Soledad.
Durante la procesión, los hermanos melillenses tuvieron el honor de portar la reliquia de la Divina Pastora, acompañada del bosquejo de la primera aparición de la Virgen. Posteriormente, se dirigieron al convento, donde se celebró la Solemne Eucaristía en honor al V.P.F. Isidoro de Sevilla, con la participación del coro de la Seráfica Hermandad del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de las Almas Coronada y el Beato Fray Diego José de Cádiz.
Uno de los momentos más significativos del evento fue la bendición de los azulejos instalados en la entrada del convento, representando las imágenes de todas las Divinas Pastoras de España. Entre ellos se destacó el de la Divina Pastora de las Almas de Melilla, que se incorporó al gran retablo cerámico como símbolo de unión y devoción compartida.
La representación de Melilla estuvo compuesta por siete hermanos, quienes participaron activamente en todos los actos y vivieron la jornada con gran emoción. Villegas señala la relevancia de la ocasión. “Fue bonito ver que había Melilla por las calles de Sevilla. Por primera vez fuera de la ciudad, llevando nuestro estandarte que nos regalaron los capuchinos del convento de Melilla y devolviéndolo simbólicamente al convento de Sevilla”.
La presencia de la hermandad melillense en Sevilla también responde a un proceso de acercamiento con otras corporaciones pastoreñas de la península. Desde 2023, Melilla ha mantenido contacto con diversas hermandades, primero a través de la invitación de la Pastora de Santa Marina y, posteriormente, participando en convivencias organizadas por los padres capuchinos. La magna del pasado sábado se convirtió así en un espacio de encuentro y fraternidad, donde quedó patente el orden y la coordinación entre las distintas hermandades. "Se vio muy claro que teníamos una unión entre todas las hermandades muy fuerte", señaló Villegas.
La jornada concluyó con una convivencia entre las numerosas corporaciones presentes, fortaleciendo los lazos de colaboración y amistad entre los devotos de la Divina Pastora. La experiencia ha dejado en la hermandad melillense la satisfacción de haber participado en un evento histórico y la expectativa de futuros encuentros. “Estamos deseando volver a compartir momentos así. Se notaba el cariño que recibíamos de la gente. Todo el mundo se acercaba, ya saben quienes somos y saben el esfuerzo que nos cuesta hacer estas cosas”, afirma Villegas.
Este evento no solo permitió mostrar la fe melillense en una ciudad emblemática como Sevilla, sino también estrechar la relación con otras hermandades para continuar promoviendo la devoción a la Divina Pastora de las Almas en futuras celebraciones.









Con el sello típico del nacionalcatolicismo de la época de dictadura.