Melilla volverá a llenarse de color en 2026 con la celebración del Holi, el conocido “Festival de los Colores” o festival de la primavera, una de las festividades más emblemáticas del hinduismo que, con el paso del tiempo, ha trascendido fronteras religiosas y culturales para consolidarse como una celebración universal de la vida, la convivencia y la alegría compartida.
El Holi conmemora el triunfo del bien sobre el mal a través de la historia de Prahlad, símbolo de la devoción frente a la adversidad, así como la derrota de la figura de Holika. En la víspera de la festividad se encienden las tradicionales hogueras del Holika Dahan, un ritual de purificación que representa la eliminación de lo negativo y el inicio de una nueva etapa.
A este relato se suma el vínculo con la historia de Krishna y Radha, que explica el uso de los colores como símbolo de igualdad y amor. Krishna, según la tradición, tiñó el rostro de Radha para superar las diferencias físicas entre ambos, dando origen a una de las imágenes más reconocibles del festival: el lanzamiento de polvos de colores como expresión de unión.
Durante el Rangwali Holi, el momento central de la celebración, se utiliza el gulal, un polvo de colores cargado de simbolismo. El rojo representa el amor y la fertilidad; el azul, la divinidad de Krishna; el amarillo, asociado a la cúrcuma y al bienestar; y el verde, símbolo de la primavera y los nuevos comienzos. Tradicionalmente elaborado con hierbas medicinales, el gulal actual es biodegradable y no tóxico, pensado para garantizar la seguridad de las personas y el respeto por el entorno.
En Melilla, la festividad tiene un significado especial para la comunidad hindú, que la vive como una expresión de fe y, al mismo tiempo, como un puente de convivencia entre las distintas culturas que integran la ciudad. Este año, debido a la coincidencia del calendario con periodos de especial recogimiento como la Cuaresma y el Ramadán, la celebración se ha reprogramado para finales de mayo o principios de junio.
La edición de 2026 contará con el apoyo institucional de la Consejería de Juventud, liderada por Miguel Ángel Fernández Bonnemaisón, en colaboración con la Comunidad Hindú de Melilla. La Ciudad Autónoma ha aprobado una subvención de 40.000 euros destinada a organizar una celebración “mucho más lúdica, cultural e hindú”, cuyo convenio será firmado mañana, 28 de abril.
Más allá de la tradicional carrera de colores, el programa de este año incluirá actividades pensadas específicamente para los jóvenes melillenses, con el objetivo de reforzar la participación, la convivencia y el intercambio cultural.
Desde la organización se insiste en que Holi no es únicamente una experiencia visual o fotográfica, sino una oportunidad para el perdón, el cierre de conflictos y la renovación personal. Bajo este enfoque, el festival se presenta como un espacio simbólico para “limpiar el feed real” de la vida cotidiana y comenzar de nuevo desde el respeto y la armonía.
El Holi de Melilla se consolida así como un evento que une espiritualidad, diversidad y juventud.








