El Conservatorio Profesional de Música de Melilla conmemora en 2026 sus 40 años de trayectoria con una mirada que no solo repasa su historia, sino que también pone el foco en su consolidación como espacio clave para la formación musical en la ciudad. Cuatro décadas después de su creación, el centro presenta un balance que su directora, Claudia Rolín, define como “muy positivo”, aunque matiza que ese crecimiento ha estado siempre acompañado de una voluntad constante de mejora y adaptación a las necesidades del alumnado.
La evolución del conservatorio ha sido, en palabras de Rolín, “profunda” si se compara la situación actual con los primeros años de funcionamiento. En sus inicios, el centro contaba con una estructura más limitada, tanto en recursos humanos como en especialización docente. Era habitual que un mismo profesor asumiera varias disciplinas dentro de una misma familia instrumental, en un contexto en el que la oferta formativa aún estaba en desarrollo. Con el paso del tiempo, esa realidad ha ido transformándose hasta configurar un equipo docente más amplio y especializado, capaz de atender de manera más precisa las distintas áreas de la enseñanza musical.
A esta evolución estructural se suma también una mejora progresiva en los recursos materiales y técnicos. El conservatorio ha ido incorporando nuevos instrumentos y adaptando sus instalaciones, especialmente el auditorio, lo que permite ofrecer mejores condiciones tanto para la enseñanza como para la actividad escénica. Este crecimiento ha ido de la mano de una mayor presencia institucional y de una progresiva respuesta a las demandas del centro, consolidando su papel dentro del panorama educativo y cultural de Melilla.
Sin embargo, uno de los indicadores más significativos de esta trayectoria se encuentra en el propio alumnado. En la actualidad, el conservatorio cuenta con cerca de 270 estudiantes y mantiene una demanda que, en muchos casos, supera la oferta de plazas disponibles. Más allá de las cifras, la directora pone el acento en el resultado de ese proceso formativo: la proyección profesional de quienes pasan por sus aulas. Cada año, explica, hay alumnos que deciden orientar su futuro hacia la música, consolidando una cantera que trasciende el ámbito local y que sitúa al centro como punto de partida de trayectorias de alcance internacional.
Con este contexto como telón de fondo, el conservatorio ha diseñado un programa de actividades conmemorativas que busca reflejar tanto su historia como su impacto en la formación musical. Una de las propuestas de la programación será el concierto “Alumnos de ayer, músicos de hoy: una trayectoria de excelencia”, que se celebrará el próximo domingo 3 de mayo a las 12:30 horas en el auditorio del centro, con entrada libre hasta completar aforo.
Este concierto se presenta, además, como la antesala de la gala institucional con la que el conservatorio cerrará oficialmente su 40 aniversario, prevista para el próximo 14 de mayo en el Teatro Kursaal. Mientras que el acto del auditorio tendrá un carácter más cercano y pedagógico, la cita en el Kursaal adoptará un tono más ceremonial, completando así una programación que combina reflexión, celebración y proyección de futuro.
La propuesta del 3 de mayo reunirá sobre el escenario a tres antiguos alumnos del centro que han desarrollado carreras consolidadas en distintos ámbitos de la música: Javier Lupiáñez, Pablo Muñoz y Juan Pablo de Juan . La elección de estos perfiles responde a una intención clara por parte del equipo directivo: mostrar al alumnado actual que la formación musical puede derivar en trayectorias muy diversas y complementarias.
En este sentido, Rolín subraya que una de las inquietudes más habituales entre los estudiantes es la incertidumbre sobre su futuro profesional. El concierto nace, precisamente, como respuesta a esa pregunta, ofreciendo ejemplos concretos de caminos posibles dentro del ámbito musical. Desde la investigación y la interpretación histórica hasta la música de cámara, la actividad orquestal o la dirección coral, las trayectorias de los invitados configuran un mapa amplio de oportunidades que va más allá de la enseñanza como única salida.
El formato del concierto refuerza este planteamiento. Lejos de limitarse a una sucesión de interpretaciones, cada uno de los participantes intervendrá también para compartir su experiencia personal y profesional, estableciendo un diálogo directo con el público y, especialmente, con el alumnado del centro. Esta combinación de música y relato convierte el evento en una experiencia híbrida, donde la dimensión artística se entrelaza con la pedagógica.
Las trayectorias de los tres músicos ilustran con claridad esa diversidad. Javier Lupiáñez ha orientado su carrera hacia la musicología y la interpretación histórica, centrando su trabajo en la música del siglo XVIII y en la recuperación de repertorio barroco. Pablo Muñoz, por su parte, ha construido un perfil versátil que abarca tanto la interpretación solista como su participación en formaciones de cámara y orquestas internacionales. En el caso de Juan Pablo de Juan, su carrera se ha desarrollado en el ámbito de la dirección coral, combinando su actividad artística con una intensa labor pedagógica.
El programa musical incluirá obras de Vivaldi, Tartini, Bach y Sarasate, con la participación de músicos acompañantes en algunas de las piezas . La intervención de Juan Pablo de Juan se articulará en torno a una propuesta titulada “De Melilla al escenario: el viaje de una vocación”, con un enfoque más reflexivo y una dimensión participativa que implicará al público.
La organización de este concierto ha supuesto un esfuerzo de coordinación significativo, dado que los tres músicos desarrollan sus carreras en distintos puntos del panorama internacional. Aun así, han aceptado participar en esta celebración, reforzando el vínculo con el centro en el que iniciaron su formación y contribuyendo a un encuentro que difícilmente se repite en el tiempo.
El concierto se enmarca, además, dentro del ciclo “Música del Clasicismo”, que se celebrará entre los días 28 y 30 de abril en el auditorio del conservatorio. Este ciclo incluye diversas actividades, desde conciertos del alumnado hasta proyecciones y propuestas formativas centradas en el repertorio clásico, configurando un espacio de aprendizaje y divulgación musical.
Dentro de esta programación, uno de los momentos más destacados será la participación de Javier Lupiáñez, quien ofrecerá una masterclass el 30 de abril como cierre del ciclo. La actividad tendrá un carácter práctico y permitirá al alumnado aproximarse de forma directa a la interpretación de la música barroca y del clasicismo, estableciendo un puente entre la formación académica y la experiencia profesional.
Desde la dirección del conservatorio se insiste en la importancia de seguir acercando la música a la ciudadanía y de ofrecer al alumnado herramientas que les permitan explorar su vocación con una perspectiva amplia.
Apertura de inscripciones
Coincidiendo con este programa conmemorativo, el Conservatorio Profesional de Música de Melilla ha abierto el plazo de preinscripción para el curso 2026-2027, que permanecerá activo desde el 27 de abril hasta el 18 de mayo.
El proceso de acceso contempla distintas modalidades en función del nivel del aspirante, abarcando tanto enseñanzas elementales como profesionales. La oferta educativa del centro incluye una amplia variedad de especialidades instrumentales, entre ellas clarinete, flauta, guitarra, oboe, percusión, piano, saxofón, trombón, trompa, trompeta, viola, violín y violonchelo.








