Melilla será el escenario del próximo XXVIII Encuentro Interprovincial de Sedes del Aula Permanente de Formación Abierta (APFA) de la Universidad de Granada, una cita que se celebrará del 10 al 12 de abril y que reunirá en la ciudad a cerca de 150 personas procedentes de distintos puntos vinculados a este programa universitario. Durante tres días, alumnado, profesorado y responsables académicos compartirán experiencias en un evento que combina formación, convivencia y conocimiento del entorno.
La coordinadora del programa en Melilla, Carmen Enrique, ha explicado que este encuentro forma parte de una dinámica consolidada dentro del Aula Permanente. “Se celebra todos los años en una de las sedes en donde hay aula permanente”, ha señalado, recordando que la Universidad de Granada cuenta con distintas sedes repartidas entre Granada, Ceuta, Melilla, Motril, Guadix y Baza. Cada año, una de ellas asume la organización de este encuentro, que se ha convertido en una de las citas más relevantes del calendario del programa.
En esta ocasión, la elección de Melilla ha despertado un notable interés entre el alumnado de las distintas sedes. Según Enrique, la previsión inicial de participación se vio rápidamente superada. “Genera bastante expectativa y quiere venir mucha gente; hemos tenido que poner límite porque si no hubieran venido muchísimas más”, ha explicado. Finalmente, la cifra de asistentes rondará las 150 personas, lo que da muestra del alcance y la consolidación de esta iniciativa.
El encuentro está concebido como un espacio de intercambio entre quienes forman parte del Aula Permanente. “Es el momento de compartir entre las diferentes sedes”, ha resumido la coordinadora, quien ha subrayado la importancia de este tipo de convivencias para reforzar vínculos entre el alumnado. A pesar de pertenecer al mismo programa, los estudiantes desarrollan su actividad en contextos distintos, por lo que este tipo de citas permite poner en común experiencias, inquietudes y aprendizajes.
A lo largo de los tres días, la programación combinará distintos enfoques. Por un lado, habrá una parte académica e institucional en la que participarán profesorado y responsables universitarios, incluidos coordinadores de sede y representantes del Vicerrectorado. Por otro, se desarrollará una vertiente más social y cultural pensada especialmente para quienes visitan Melilla por primera vez. “Tiene una parte académica institucional y una parte más lúdica”, ha señalado Enrique.
Esa dimensión más abierta del encuentro busca, además, mostrar la ciudad a quienes llegan desde otros puntos. “Para aprovechar que todas aquellas personas que no son de Melilla puedan conocerla”, ha explicado la coordinadora. En este sentido, el programa incluirá actividades centradas en el patrimonio local, con visitas a espacios como Melilla la Vieja o el modernismo, dos de los principales atractivos históricos y culturales de la ciudad.
El encuentro concluirá el domingo 12 de abril con una representación teatral a cargo de un grupo formado por alumnado del Aula Permanente, una actividad que refleja el carácter participativo del programa. Enrique ha puesto en valor el nivel de implicación de los estudiantes en este tipo de propuestas: “Es una maravilla ver a gente mayor cómo se enfrentan a los textos y cómo los defienden”. Según ha explicado, este tipo de iniciativas no solo tienen un componente cultural, sino que también refuerzan la confianza, la memoria y la capacidad de expresión de quienes participan.
El Aula Permanente de Formación Abierta constituye una propuesta educativa singular dentro de la Universidad de Granada, dirigida a personas mayores de 50 años. En palabras de su coordinadora en Melilla, está pensada para quienes mantienen el interés por seguir aprendiendo a lo largo de la vida. “Va dirigida a todas aquellas personas que quieren seguir adquiriendo nuevos conocimientos”, ha señalado.
Uno de los aspectos que definen este programa es que no exige formación previa ni está orientado a la obtención de un título profesional. Su finalidad es ofrecer un espacio universitario accesible en el que el aprendizaje se concibe como una herramienta de desarrollo personal. “No da un reconocimiento profesional, sino que sirve para seguir formándose”, ha explicado Enrique.
En este sentido, el perfil del alumnado responde a personas con inquietud intelectual y ganas de mantenerse activas. “Nos gusta decir que es para mayores de juventud acumulada con espíritu inquieto”, ha afirmado, una expresión que resume el enfoque del programa. Para muchos de ellos, el Aula Permanente supone una oportunidad de acercarse a la universidad o incluso de vivir una experiencia que no pudieron tener en su momento.
La implicación del alumnado es otro de los rasgos destacados. Según la coordinadora, es habitual que muchos estudiantes repitan curso tras curso. “No porque suspenda —porque no hay exámenes— sino porque le gusta”, ha indicado. Esta continuidad refleja el grado de satisfacción de quienes participan y el papel que el Aula Permanente desempeña en su vida cotidiana.
Más allá del ámbito académico, Enrique ha incidido en el impacto integral del programa. “Constituye una razón de ser en el sentido cognitivo, pero también físico y emocional”, ha señalado. La asistencia a clase, el contacto con otras personas y la participación en actividades contribuyen a mantener activos a los estudiantes en distintos planos. “Les ayuda a moverse y a relacionarse”, ha añadido.
En la sede de Melilla, esta realidad se traduce en un grupo consolidado y participativo, en el que conviven alumnos de larga trayectoria con nuevas incorporaciones. Este equilibrio permite mantener el dinamismo del programa y favorecer la integración de quienes se suman por primera vez.
El encuentro interprovincial que acogerá la ciudad en abril se presenta así como una oportunidad para visibilizar este modelo educativo y poner en valor el papel del Aula Permanente como espacio de aprendizaje y convivencia. Durante esos días, Melilla será el punto de conexión de un proyecto que, más allá de las aulas, se apoya en la experiencia compartida y en el interés común por seguir aprendiendo.








