La Consejería de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla ha puesto en marcha un plan integral de gestión forestal en el Parque Periurbano de Rostrogordo y en el entorno del Pinar de la M1 con el objetivo de frenar los procesos de regresión que afectan a los pinares mediterráneos y avanzar hacia un modelo forestal más resiliente ante el escenario climático actual y futuro.
Según la información trasladada por el área medioambiental del Gobierno melillense, distintos estudios nacionales alertan de que la combinación de sequías prolongadas, el aumento de las temperaturas, la elevada densidad de arbolado y la mayor incidencia de plagas está provocando un debilitamiento progresivo y episodios de mortalidad en masas de pinar en diferentes regiones españolas. Melilla, debido a sus características climáticas semiáridas, no es ajena a esta situación, lo que ha motivado la activación de medidas específicas para preservar uno de los principales espacios forestales de la ciudad.
Las actuaciones se están ejecutando en el marco del contrato de mantenimiento de las infraestructuras verdes y persiguen mejorar la estructura del bosque y su estabilidad frente a condiciones ambientales adversas. Entre los trabajos previstos se encuentran los clareos selectivos, destinados a reducir la competencia por el agua entre los ejemplares y favorecer el desarrollo de los árboles con mayor capacidad de adaptación a escenarios de escasez hídrica.
De manera complementaria, se están llevando a cabo desbroces programados para disminuir la carga de combustible vegetal y contribuir a la prevención de incendios forestales. Estas intervenciones permiten además facilitar el acceso y el control técnico de la masa forestal, reforzando el seguimiento continuo de su estado sanitario.
El plan contempla también la eliminación de pies debilitados, el seguimiento fitosanitario de las zonas intervenidas y la gestión controlada de los restos vegetales generados durante los trabajos. A estas medidas se suma la aplicación de un programa fitosanitario orientado a reducir la vulnerabilidad del pinar ante posibles plagas y afecciones que puedan comprometer su estabilidad.
Como parte esencial de la estrategia, la Consejería ha iniciado una línea de reforestación progresiva con especies autóctonas mejor adaptadas al clima de Melilla. Entre ellas figuran el acebuche y el Tetraclinis articulata, conocido como ciprés de Cartagena, junto a otras especies propias de la vegetación mediterránea asociada.
Según se detalla en la nota informativa, esta reforestación no busca sustituir de forma abrupta las masas existentes, sino avanzar gradualmente hacia una estructura forestal más diversa, estable y resiliente. La diversificación de especies contribuye a mejorar la capacidad de adaptación frente al cambio climático, disminuir los riesgos sanitarios y fortalecer el equilibrio ecológico del espacio forestal.
Desde la Consejería se subraya que el plan está en marcha y se ejecuta con criterios técnicos y preventivos. El objetivo es proteger uno de los principales pulmones verdes de Melilla y garantizar que sus masas forestales mantengan el vigor y la estabilidad necesarios a largo plazo mediante una gestión activa y planificada.







