María León, artista nacida en Madrid pero profundamente vinculada a Melilla desde hace años, participa en la exposición colectiva Els Viatges dels Balèarics, una muestra impulsada por la Fundació Baleària que se expone en el Real Club Marítimo de Melilla hasta el próximo 28 de febrero de 2026. La propuesta reúne a creadores y creadoras de distintas regiones del arco mediterráneo con el objetivo de compartir visiones artísticas sobre el viaje, desde diferentes enfoques y conceptos creativos.
León se considera ya una artista melillense de adopción. Su obra, muy influida por la experiencia vital y social que ha vivido en Melilla, forma parte de esta muestra con una serie de dibujos realizados en tinta y lápiz, una técnica que le permite trabajar con espontaneidad, libertad y expresividad. Las piezas expuestas giran en torno a una temática que atraviesa muchas de sus creaciones recientes: la frontera, la pandemia y la soledad.
"Trabajo con tinta desde hace años. Me gusta por su frescura, porque es una técnica que me permite lanzar manchas sobre el papel y luego ir construyendo la imagen casi intuitivamente", explica León. De hecho, en muchas ocasiones ni siquiera utiliza pinceles, sino palitos, con los que va dando forma a los elementos sobre el papel. Las obras de esta serie no nacen de una línea previa dibujada, sino que es la mancha la que guía la composición, a la que posteriormente da forma con lápiz. "Primero lanzo la tinta, luego veo qué aparece y qué me sugiere", detalla.
En la exposición pueden verse tres piezas de su autoría, todas en gama de grises, salvo algunos elementos puntuales en rojo, como el cartel que señala el “Km 1”. Ese detalle, ese elemento visual adquiere una relevancia en el cuadro que guía las miradas, pero también atraviesa el concepto creativo de la artista. “El rojo, en medio de todos esos grises y negros, representa muchas cosas: la sangre, el fuego, el peligro, el punto de tensión. Es un color que rompe con el paisaje apagado y transmite lo que yo sentía en ese momento”, describe.
La pandemia fue un punto de inflexión para María León, tanto en lo personal como en lo artístico. A partir de ese momento comenzó a trabajar con más profundidad temas como el aislamiento, el cierre de fronteras y el impacto emocional de vivir en una ciudad marcada por una línea divisoria física y simbólica. “Melilla se quedó vacía, cerrada, silenciosa. Había una soledad muy fuerte que me conmovió, y quise plasmar eso con estas obras. La carretera vacía, la valla, todo tenía un peso distinto”, explica. Las imágenes resultantes son crudas, aunque tratadas con una estética visualmente atractiva. “Tú no puedes representar algo tan duro de forma agresiva. La pintura permite expresar desde la belleza, aunque lo que se cuente sea triste”, detalla.
Las obras, de hecho, no son estrictamente realistas, pero sí tienen una clara voluntad figurativa. “Quería que se reconocieran los elementos. Que se viera que esto ocurre aquí. Que la gente identifique el entorno, porque la historia es real, es nuestra, no es una metáfora”, indica. La artista recuerda que esta serie la ha ido trabajando desde hace varios años, y que ya presentó parte de ella en la anterior exposición colectiva organizada por la Fundació Baleària, que no llegó en esa ocasión a Melilla, donde su foco estuvo puesto en las mujeres porteadoras de la frontera, ya ausentes.
La serie actual continua la construcción de una narrativa visual y social de la ciudad. A través de manchas, aguadas, sombras y trazos definidos, León retrata no solo la geografía, sino también la carga simbólica del espacio fronterizo. “No quiero decir que sea una obra política, pero el tema está ahí. El cierre, el control, la vigilancia, el tránsito detenido… son cosas que vivimos y que nos marcan como ciudad”, afirma. Una ideación y creación que parte de la interpretación personal del significado que da nombre a esta muestra colectiva "Viajes", enriqueciendo las perspectivas personales de los múltiples artistas que recoge la exposición.
León estudió Bellas Artes en Madrid, aunque su inquietud artística venía de mucho antes. Con apenas 17 años ya había montado su primera exposición individual en un centro cívico en Pozuelo de Alarcón, antes incluso de comenzar la carrera. “Siempre he pintado. Desde pequeña, en casa, veía a mi padre en su estudio. Me llevaba al campo a pintar con mis hermanos, y aunque ellos luego siguieron otros caminos, yo siempre supe que lo mío era el arte”, recuerda.
Su paso por la facultad le permitió consolidar técnicas, explorar materiales y desarrollar un lenguaje más personal. En su primer año de carrera ya fue seleccionada para exponer y vender algunas de sus obras en El Corte Inglés de Madrid. Con el tiempo, su forma de crear ha ido evolucionando hacia una expresión más introspectiva, más conceptual y más vinculada al contexto que le rodea. “No es lo mismo lo que piensas o pintas con 20 años que lo que haces con 50. Uno va cambiando, madurando, y eso también se refleja en la obra”, reconoce.
Esa evolución también ha reforzado su convicción sobre el valor del arte como lenguaje. “Pintar, para mí, es como escribir para un escritor. Es mi forma de comunicar. A veces la gente no entiende lo que quieres decir, porque la pintura es muy subjetiva. Pero eso también es lo bonito: que cada uno vea lo que quiera o necesite ver en esa imagen”, reflexiona. En su opinión, el arte permite decir muchas cosas sin herir, con belleza, incluso cuando se trata de temas difíciles. “El trasfondo puede ser duro, pero tú lo transformas. Haces que ese mensaje se exprese de forma estética, que sea algo que se pueda mirar sin dolor, pero que aún así te remueva por dentro”, describe.
La exposición Els Viatges dels Balèarics es una muestra itinerante que recorre distintos puntos del Mediterráneo donde Baleària tiene conexión marítima. Participan artistas de Ibiza, Dénia, Mallorca, Ceuta y Melilla, entre otros lugares. Para María León, formar parte de este proyecto ha sido “una experiencia muy positiva”. Aunque, en un principio era reacia a las exposiciones colectivas, la artista valora el enriquecimiento artístico, conceptual y personal que provoca el intercambio con creadores de otras regiones y las redes que se generan. No obstante, también denuncia las dificultades que enfrentan los artistas de Melilla para poder mover sus obras fuera de la ciudad, incluso dentro del propio territorio español. “Te lo investigan, lo retienen, te cambian las fechas. Es muy desmotivador”, lamenta.
Actualmente, María León se encuentra desarrollando una serie de libros de artista, basados en viajes reales e imaginarios, en los que también combina tinta y dibujo. Son obras más íntimas, casi como diarios visuales, que va construyendo con calma. “Estoy probando cosas nuevas, dejando que surjan ideas”, cuanta. Su obra, anclada en la experiencia melillense pero con una mirada abierta al mundo y a la introspección, es un reflejo de cómo el arte puede ser herramienta de comunicación y memoria.








