Desde hace ya varios, las pruebas selectivas para dotar las plazas vacantes de la Policía Local están siendo objeto de polémica vía tribunales de Justicia. El último caso conocido, del que da cuenta este Diario en páginas interiores, ha debido llegar incluso al Tribunal Supremo de la mano del abogado de un afectado por una mala baremación de su psicotécnico. El alto tribunal español, que ha sentado jurisprudencia con su dictamen, ha dejado claro que se afectó negativamente al joven aspirante cuando se le denegó su derecho a ir contra la injusticia cometida por el simple hecho de no haber recurrido la decisión inicial de dejarlo fuera.
Este melillense no se conformó cuando a él la Justicia le negó lo que sí admitió a otro opositor en sus mismas condiciones. Su abogado, Elías Benhamu, recurrió en casación al Supremo y ha logrado que la Ciudad Autónoma se vea en la obligación de tener que volver a baremar su prueba psicotécnica, darle la posibilidad de ser alumno en prácticas y, superadas estas, entrar a formar parte de la plantilla policial.
El caso se retrotrae a las oposiciones celebradas en el año 2021, bajo el Gobierno CpM-PSOE. Después de muchos meses de preparación, el candidato a agente local quedó fuera de la lista de los 32 admitidos por lo que ahora se considera que fue una decisión fuera de la legalidad. El caso es que algún otro tuvo que entrar en su lugar sin merecerlo; sin embargo, se quedará formando parte de la plantilla aunque el recurrente gane todo el procedimiento e incluso la Ciudad Autónoma deba pagarle todas las mensualidades con carácter retroactivo al momento en que aquella promoción tomó posesión de sus puestos de trabajo.
Y se da la circunstancia de que no es la primera vez que ocurre algo similar en las oposiciones de la Ciudad Autónoma, ya sea entre policías locales o entre bomberos. El último caso conocido es el de la joven que entró a formar parte del servicio de extinción de incendios por irregularidades en el seno del tribunal que debía velar por el cumplimiento de las normas en los exámenes.
Es decir, se hace absolutamente necesario que el Gobierno local tome buena nota de todos esos "fallos" y garantice la total transparencia de los procesos selectivos para impedir que cuestiones así vuelvan a producirse. No se puede jugar con la ilusión, el sueño y el puesto de trabajo de los jóvenes que emplean muchas horas de su vida en prepararse para poder ganar su lugar en esas plantillas.








