Melilla cerró el mes de julio con una inflación interanual del 2,6%, una décima por debajo de la media nacional (2,7%), según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El incremento de precios en la ciudad autónoma se sitúa en un nivel moderado en comparación con el conjunto de España, en un contexto marcado por el encarecimiento de la electricidad y de los carburantes y lubricantes, principales responsables del repunte del Índice de Precios de Consumo (IPC) en el último mes.
En términos mensuales, Melilla fue en julio el territorio con el mayor descenso del país, con una bajada del 0,5% respecto a junio, lo que contrasta con los incrementos registrados en comunidades como Baleares (+0,3%), Asturias (+0,2%) o Navarra (+0,2%). El dato mensual melillense también mejora la media nacional, que se redujo un 0,1%.
Ceuta, la otra ciudad autónoma, experimentó un incremento de precios mucho más elevado, con un 3,4% interanual, situándose entre las tasas más altas del país, junto a Baleares (3,5%) y la Comunidad Valenciana y Extremadura (3,2%). En el lado opuesto, Murcia registró la menor subida, con un 2,0%, seguida de Canarias (2,2%) y Galicia, La Rioja y Cataluña (2,3%).
Con el 2,6%, Melilla comparte nivel de inflación con Cantabria y se coloca en un grupo intermedio del ranking español. Por encima están Asturias (3,1%), País Vasco (3,0%), Aragón (2,9%) y Madrid (2,9%), mientras que por debajo figuran Castilla-La Mancha (2,4%) o Canarias (2,2%).
En lo que va de año, los precios en Melilla acumulan un aumento del 1,6%, frente al 1,9% registrado en el conjunto del país. Este dato es inferior al cierre de 2024, cuando el IPC melillense se situó en el 2,8%, según recogió El Faro de Melilla en su momento. Esta moderación en el acumulado del presente ejercicio indica una cierta contención inflacionaria, aunque todavía por encima de los niveles deseados por los consumidores.
Sectores más inflacionistas
En el conjunto de España, el grupo de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el que más impulsó los precios en tasa interanual, con subidas muy pronunciadas en comunidades como Extremadura (+12,1%) o la Comunidad Valenciana (+10,3%), más del doble que en Cataluña (+5,1%). La evolución de este grupo refleja el impacto que tienen los costes energéticos en el bolsillo de los hogares.
Por el contrario, en julio se registró un descenso en el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de territorios. En Melilla, esta bajada mensual contribuyó al retroceso general del índice. Aun así, en el conjunto de los últimos 12 meses, los alimentos mantienen una tendencia al alza en todas las comunidades, con especial incidencia en Baleares (+4,0%), Castilla y León (+3,5%) y País Vasco (+3,3%).
El Índice de Precios de Consumo es uno de los indicadores más seguidos para medir la evolución del coste de la vida. Su variación interanual indica cuánto se han encarecido, de media, los bienes y servicios que consumen los hogares en un año. Un IPC alto erosiona el poder adquisitivo, mientras que valores más contenidos, como el 2,6% de Melilla, suponen un menor impacto en el bolsillo, aunque no eliminan la presión inflacionaria.
El comportamiento de los precios en Melilla durante el segundo semestre dependerá, en gran medida, de la evolución de la energía y de factores externos como el mercado internacional de carburantes. Aunque la ciudad se mantiene por debajo de la media nacional y lejos de los territorios con mayor inflación, los expertos advierten de que la volatilidad en estos componentes puede alterar rápidamente la tendencia.
Con este resultado, Melilla cierra julio con una posición intermedia en el ranking español de inflación, con una subida anual moderada, un descenso mensual destacado y una evolución acumulada que invita a la cautela, pero que, por el momento, ofrece cierto respiro a los consumidores.







