Nuevos distritos, nueva configuración censal, nuevas promesas de mejora en los servicios públicos. Pero hay una realidad que permanece obstinadamente inmutable: los 23.000 estudiantes melillenses siguen padeciendo las ratios escolares más altas de España.
Los números, esos que nunca mienten, lo confirman sin paliativos. Melilla mantiene 28,8 estudiantes por unidad en Educación Primaria cuando la media nacional se sitúa en 21,7. En Educación Secundaria, la cifra alcanza los 29,5 alumnos por grupo, mientras el resto de España registra 25,3. Siete puntos por encima en Primaria, cuatro en Secundaria. La reorganización territorial no ha movido ni una coma de estas estadísticas.
Transporte escolar
Mientras se redibuja el mapa de Melilla, las dotaciones presupuestarias para Educación permanecían exactamente iguales.
Se convocan 55 ayudas en la Ciudad de Melilla, por un importe que asciende a 88.000,00 euros para transporte adaptado destinado exclusivamente a alumnado con dictamen de necesidades educativas especiales.
La realidad: Con 23.000 alumnos acudirán a los centros educativos en total, estas 55 ayudas representan apenas el 0,24% del alumnado total. Si consideramos que las necesidades de transporte escolar en una ciudad con densidad de 7,000 hab/km² afectan a un porcentaje significativamente mayor de familias, la cobertura resulta insuficiente.
Ceuta asigna 286.000 euros para 130 ayudas similares, estableciendo 2.200 euros por alumno frente a los 1.600 euros de Melilla.
Comedores escolares
450 ayudas por un importe total de 413.437,50 € para servicios de comedor, con un presupuesto total de 705.000,00 euros asignados a Melilla para el curso 2024/2025.
Dividido entre los aproximadamente 175 días lectivos, estamos hablando de 5,24 euros por día. Una cantidad que cubre parcialmente el coste real del servicio, dejando el resto a cargo de las familias.
Pero el verdadero problema surge cuando se proyectan estos números hacia el futuro. Con un crecimiento demográfico del 1,12% anual, Melilla incorpora aproximadamente 43 nuevos usuarios de comedor cada año. Si el presupuesto se mantiene estable en 413.437 euros, la dotación por beneficiario se reducirá de los actuales 919 euros a 838 euros el próximo año. 81 euros menos por alumno, una reducción que se agravará año tras año.
Además, la escasez de suelo público para nuevas construcciones escolares, identificada por el Defensor del Pueblo como "problema constante", sigue siendo exactamente eso: constante. La deficiente climatización en las aulas permanece igual de deficiente. Los nuevos distritos no han generado ni un metro cuadrado adicional de aula climatizada.
Es cierto que se han incorporado 75 técnicos de Educación Infantil y que las ratios se han reducido a 22 estudiantes en Infantil y 24 en Primaria. Pero estos avances, tangibles y bienvenidos, no pueden ocultar que Melilla sigue liderando el ranking nacional de masificación escolar.
La realidad después del cambio
La reorganización territorial de Melilla ha redistribuido calles, ha renumerado distritos, ha modificado mapas. Pero los 23.000 estudiantes que representan el 26% de la población melillense siguen enfrentándose a la misma realidad: las aulas más abarrotadas de España en una ciudad con 7.000 habitantes por kilómetro cuadrado.
La nueva configuración censal opera con los mismos recursos educativos que existían antes de cambiar una sola línea en el mapa. Y mientras se habla de coordinación futura entre Ministerio y Ciudad Autónoma, de identificar espacios en cada nuevo distrito, de ampliar ayudas del 1,96% al 10% del alumnado, la realidad cotidiana permanece inalterada.
Al final, Melilla ha conseguido algo paradójico: cambiar todo su ordenamiento territorial para que sus problemas educativos estructurales permanezcan exactamente igual. Una reorganización perfecta en su imperfección








