Si alguna noticia positiva estamos viendo estos días es, sin duda, la solidaridad que los melillenses demuestran tener cuando se necesita de su colaboración para estar del lado de los más vulnerables de nuestra sociedad. Así se desprende de la valoración positiva que realizó ayer el presidente del Banco de Alimentos, Pedro Paredes, respecto de los resultados de la Gran Recogida, que tuvo lugar el pasado fin de semana en la práctica totalidad de los grandes supermercados que existen en Melilla.
Y esa solidaridad no solo tiene que ver con quienes colaboraron aportando productos no perecederos o donando en efectivo en las cajas de esos establecimientos, sino también en los voluntarios, que pusieron su tiempo a disposición de esta organización benéfica para que esa campaña de recogida de alimentos pudiera llevarse a cabo. Es un gesto de mucha más trascendencia de la que pudiera dársele a simple vista. Eran jóvenes, en muchos casos prácticamente adolescentes, que dedicaron horas de su ocio a informar sobre la Gran Recogida, recolectar las donaciones y poner de manifiesto con sus chalecos azules que estaban allí para cumplir una misión: ayudar al que menos tiene.
El valor de ese gesto por parte de los voluntarios no tiene precio. A todo el que entraba en los supermercados colaboradores se le entregaba un papel explicando la campaña y cómo se podía colaborar. Si había alguna duda, ellos la resolvían en muchos casos con tremenda gracia natural. El caso es que estos voluntarios fueron el corazón de la campaña y sin ellos, nada habría sido posible.
Por supuesto se debe destacar también cómo los consumidores melillenses dejaban clara su disposición a ayudar en la Gran Recogida. Había quien apenas podía aportar un paquete de arroz y quienes prácticamente hacían otra compra para donarla; el valor de un gesto y otro, en definitiva, fue el mismo, tienen idéntico principio de solidaridad. Ello, sin contar con quienes optaron por hacer aportación en metálico, que también los hubo, y no pocos precisamente.
Lo que está claro también es que fue un acierto del Banco de Alimentos adelantar las fechas, de manera que la recogida se hiciera a principios de mes y no al final, como venía siendo habitual. Es muy posible que ese cambio en el calendario haya contribuido a que los melillenses estuvieran en disposición de poder colaborar más y mejor por eso de haber cobrado su nómina hacía solo unos días.








