Los números que miden la realidad social y económica de la población de Melilla son una suma de contrastes. Y es que la mejora de los ingresos medios convive con una incidencia persistente de situaciones de riesgo de pobreza, carencia material y baja intensidad laboral. Es lo que indica la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) y que ofrece una visión detallada de la situación.
En el plano positivo, la renta anual neta media por hogar en Melilla es de 40.711 euros. Esta cifra consolida una tendencia ascendente en los últimos años, aunque con un crecimiento moderado. En 2024, el promedio de ingresos alcanzó los 39.855 euros, mientras que en 2023 fue de 39.727 euros. Este indicador se situaba en 38.388 euros en 2022 y en 36.038 euros en 2021. Así, el incremento acumulado entre 2021 y 2025 supera los 4.600 euros por vivienda, lo que refleja una mejora progresiva de las retribuciones declaradas por los melillenses.
Uno de los indicadores centrales de la ECV es la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE), que integra tres variables, como son el riesgo de pobreza, la carencia material y social severa y la baja intensidad en el empleo. El resultado es que el 43,7% de la población de Melilla se encuentra en esta situación, lo que sitúa a casi cuatro de cada diez residentes dentro de este umbral.
El desglose de la tasa AROPE muestra además que el 39,3% de la población está en riesgo de pobreza. Mejora respecto a 2024, cuando se llegó al 41,4%, pero se trata de una situación enquistada, ya que esa tasa era del 30,8 en 2023 y de 34,5 en el ejercicio 2022, según el análisis del INE
Por su parte, el 11,8% presenta carencia material y social severa, mientras que el 23,9% vive en hogares con baja intensidad en el empleo, es decir, con una participación limitada en el mercado laboral de los miembros en edad de trabajar.
La combinación de estos factores explica el elevado valor del indicador AROPE en Melilla y pone de relieve la coexistencia de distintas formas de vulnerabilidad económica y social.
Dificultades económicas de los hogares
El estudio del INE también recoge la percepción de las familias respecto a su capacidad para llegar a fin de mes. El dato en este sentido indica que el 9,2% de los hogares de Melilla declara hacerlo con mucha dificultad, mientras que un 11,9% lo asume con dificultad y un 25,4% afirma que cierra el mes con cierto ahogo.
En el tramo intermedio, el 26,6% de las familias manifiesta llegar a fin de mes con cierta facilidad. En los niveles más favorables, el 21% declara hacerlo con desahogo y el 5,9% con mucha facilidad. La distribución muestra que los hogares que se sitúan en escenarios de comodidad económica son minoritarios frente a aquellos que declaran distintos grados ajuste presupuestario.
Carencia material y social severa
En cuanto al indicador de carencia material y social severa, afecta al 11,8% de la población melillense. Este cuadro sintetiza situaciones en las que los hogares no pueden permitirse varios bienes o actividades considerados básicos, como mantener la vivienda a una temperatura adecuada, afrontar gastos imprevistos o disponer de determinados equipamientos.
Otro de los factores relevantes es la proporción de personas que viven en hogares con baja intensidad en el empleo. Este grupo representa el 23,9% de la población de la ciudad y registra las viviendas en las que los miembros en edad laboral han trabajado una parte reducida de su potencial de empleo a lo largo del año.
El análisis de los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida para Melilla del INE muestra por tanto una evolución diferenciada entre los indicadores de ingresos de las familias y los de vulnerabilidad social. Por un lado, la renta neta media por hogar ha registrado un crecimiento sostenido desde 2021, con un aumento acumulado relevante en el periodo analizado.
Por otro, el riesgo de pobreza y exclusión social se mantienen en niveles elevados, con una proporción significativa de la población afectada por alguna de las dimensiones incluidas en el AROPE.








