La playa de Galápagos, considerada la más bella de Melilla, esconde bajo su aparente belleza una realidad demoledora que pocos conocen. Los temporales de Levante han convertido esta joya del litoral melillense en una trampa mortal de plásticos y algas que, sin posibilidad de escape, se transforman lentamente en microplásticos contra las rocas.
Una batalla silenciosa que libran cada día los buzos de Tres Forcas, la única empresa especializada de la ciudad autónoma que acaba de materializar un contrato menor con la Consejería de Medio Ambiente tras meses de incertidumbre.
Las declaraciones de uno de los socios de Tres Forcas no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del problema: "Yo tengo amigos que vienen a Melilla, les llevo a Galápagos, y cuando salen del agua dicen: tío, esto está hecho es un estercolero. Y aunque lo limpiamos, lo dejamos limpio, viene un levante y vuelve a meter".
Esta es la cruda realidad de una lucha titánica contra los elementos que se repite año tras año. Los temporales de Levante, fenómeno meteorológico característico del Estrecho, arrastran toneladas de residuos flotantes que quedan atrapados en Galápagos sin posibilidad de salida. "Todos los plásticos, todas las algas que hay flotando nunca pueden salir de ahí.
Y van reaccionando con la roca y se convierten en microplásticos", explica el buzo profesional. Las declaraciones de uno de los socios de Tres Forcas no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del problema: "Yo tengo amigos que vienen a Melilla, les llevo a Galápagos, y cuando salen del agua dicen: tío, esto está hecho es un estercolero.
Y aunque lo limpiamos, lo dejamos limpio, viene un levante y vuelve a meter". Esta es la cruda realidad de una lucha titánica contra los elementos que se repite año tras año. Los temporales de Levante, fenómeno meteorológico característico del Estrecho, arrastran toneladas de residuos flotantes que quedan atrapados en Galápagos sin posibilidad de salida. "Todos los plásticos, todas las algas que hay flotando nunca pueden salir de ahí. Y van reaccionando con la roca y se convierten en microplásticos", explica el buzo profesional.
Tras la expectativa creada el año pasado por la Consejería de Medio Ambiente sobre la posibilidad de un contrato mayor, la realidad se ha impuesto con la firma de un contrato menor. "Todavía no tenemos un convenio en sí con ello. El año pasado nos contaron que iba a salir un contrato mayor, este año dicen que también va a ser un contrato mayor, pero nosotros ahora mismo lo que hemos licitado ha sido por un contrato menor".
Esta situación genera una paradoja preocupante: mientras la necesidad de limpieza es evidente y urgente, los recursos destinados resultan insuficientes para una intervención eficaz. "Es algo que hay que luchar continuamente con ello, y no tenemos la forma de que no entre microplástico, ni que entre alga", lamenta el profesional.
La experiencia de más de una década trabajando en estas aguas ha llevado a los profesionales de Tres Forcas a una conclusión categórica: "La única forma de evitar eso es con limpieza de choque, limpieza de choque, limpieza de choque". No existen soluciones mágicas ni barreras definitivas que puedan instalarse sin afectar a la fauna marina. "No hay ninguna forma tampoco de evitarlo, ni poner redes, porque no entra a los peces, tienen que ser redes muy pequeñas", explica el buzo, destacando la complejidad técnica del problema.
Lo que más sorprende de estos profesionales es su compromiso desinteresado con el medio ambiente marino. "Es el que más me gusta a mí de todo lo que hago, que es donde menos dinero se puede ganar una empresa, en el tema de la limpieza, nos encanta". Esta vocación les lleva incluso a realizar trabajos gratuitos: "Al final lo hacemos, y si no nos pagan o no tal, acabamos haciéndolo gratis". Colaboran activamente con el club de buceo Quincho, prestando material y embarcaciones para limpiezas voluntarias, demostrando que su compromiso trasciende lo meramente comercial.
Con el nuevo contrato menor materializado, Tres Forcas puede mantener temporalmente su actividad de limpieza submarina. Sin embargo, la empresa demanda estabilidad: "Mayor inversión, sobre todo mayor inversión y mayor poder de contratación".
Solo así podrían "tener más buceadores, contratarlos muchas más horas y tenerlo en el agua casi todos los días". Mientras tanto, Galápagos y el resto del litoral melillense esperan. Cada temporal de Levante trae nueva carga contaminante, y cada inmersión de estos buzos profesionales representa un pequeño respiro para un ecosistema marino bajo asedio permanente.








Buenas parece mentira de no saber que la playa galapagos está hecha un estercolero xq antes era el basurero de Melilla antes de ser la playa nueva de toda la vida se ha tirado de todo ahí y se hizo la playa encima
Ahora el consejero de Medio Ambiente dirá que mentira.Lo de siempre.
No sólo galapagos todo el litoral Melillense es un puto estercolero, en Melilla abundan guarros marranos y sucios. No hay mas que darse un paseo a primera hora del día por el paseo de Horcas o el mismísimo Mir Berlanga pa ver la cantidad de porquería que dejan arrojada los entanaos!!! (Ese famoso perfil social que nos caracteriza por estár horas y horas sentao sin producir más que mierda) y suciedad de hasta familias enteras con chorreones de grasa y restos de brasas por bancos acerados y hasta en la mismísima arena. Melilla es una ciudad muy sucia por la dejadez del consejero de turno pero es una ciudad muy guarra por el comportamiento de la mayoría de sus ciudadanos. El levante a Melilla trae lo que el país vecino desecha con el comportamiento del mismo perfil de escoria humana que Melilla atesora.