Bibinha Benbunan ofreció una de las ponencias de las jornadas de Psicología de ayer, la otra corrió a cargo de Adolfo Alcoba.
El Campus de Melilla de la Universidad de Granada acogió ayer el segundo día de las Jornadas de Psicología Clínica y Sanitaria, que se clausurarán hoy. Los tratamientos a menores después de sufrir o presenciar un accidente de tráfico y la formación en educación para la salud a jóvenes, centraron las conferencias del día. Bibinha Benbunan, decana de la Facultad de Enfermería del Campus, presentó un estudio realizado en 2009 en el que un grupo de universitarios realizó talleres sobre educación sexual, alimentación saludable y los riesgos de la droga, con alumnos de 4º de ESO de institutos de la ciudad autónoma. El objetivo de este estudio era demostrar que en algunos contextos funcionan mejor los formadores jóvenes. “Los adolescentes asumen mejor las enseñanzas transmitidas por jóvenes”, indicó la decana de Enfermería. Benbunan aseguró que la experiencia fue “muy positiva” y que han seguido aplicando esta metodología en trabajos similares en la ciudad porque se vio que la participación era más elevada que cuando los monitores son mayores. Una de las curiosidades que desprendieron de este estudio fue que mientras que en los institutos melillenses las alumnas musulmanas no acudían a algunas de las prácticas de los talleres de sexualidad, como por ejemplo en la que se enseñaba a colocar un preservativo, en el caso del Instituto Español de Alhucemas, que también participó en la investigación, no había ninguna objeción. La profesora indicó que era curioso que a pesar de que en el centro de Alhucemas había un mayor porcentaje de alumnos musulmanes la reacción fuera totalmente distinta. La otra conferencia de la tarde corrió a cargo de Adolfo Alcoba, psicólogo especialista del Ingesa y profesor colaborador en la UNED, que habló de su experiencia en el tratamiento de menores que han sufrido estrés postraumático después de un accidente de tráfico. Alcoba señaló que en los últimos 15 años por su consulta ha pasado un total de 113 melillenses que han tenido una experiencia de este tipo. El psicólogo indicó que lo primero que se hace en estos casos es comprobar si efectivamente el menor sufre este trauma. En este sentido, Alcoba señaló que hay algunos síntomas, que pueden detectar en su entorno y que indican que estos niños están pasando por un episodio de este tipo. Algunos de estos signos son que el niño se orine en la cama, que tenga pesadillas nocturnas, que no quiera salir a la calle o que evite hablar con las personas implicadas en el accidente y frecuentar el lugar en el que se produjo. Alcoba explicó que la dificultad para hacer el diagnóstico en menores está, principalmente, en el hecho de que les cuesta más verbalizar lo que les ha ocurrido que a un adulto. Una vez que comprueban que realmente el joven tiene un problema de este tipo, apuntó el psicólogo, llega el momento de comenzar el tratamiento, que será inicialmente con la participación de la familia y más tarde con el afectado. Las jornadas de Psicología, que comenzaron el miércoles en el Campus, organizadas por el Colegio Oficial de Psicólogos de la ciudad, concluyen hoy con tres ponencias de expertos de varios colegios oficiales.








