Melilla ha dado este viernes el pistoletazo de salida a una nueva edición de Melilla en Flor, una iniciativa ya consolidada en el calendario local que este año alcanza su XV edición con un despliegue de 8.000 plantas y un total de 36 escenas decorativas distribuidas en distintos puntos de la ciudad. El programa, impulsado por la Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza, combina decoración floral, actividades familiares, talleres infantiles y pasacalles durante todo el fin de semana con el objetivo de dinamizar las calles y fomentar la participación ciudadana.
La inauguración estuvo encabezada por el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, y el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, quien destacó el crecimiento y la consolidación de una propuesta que, según afirmó, cuenta con una importante aceptación entre los melillenses.
El acto inaugural, además, contó con una perfomance a cargo de la cantante melillense María Mendoza, cuya voz volvió a impresionar a los presentes. Con ella, cuatro jóvenes daban vida a la alegoría de la flor con sus bailes.
“Hoy lo que estamos haciendo, un año más, es inaugurar Melilla en Flor. Estamos inaugurando el inicio de la primavera y como cada año lo hacemos con muchas flores, con mucha alegría y con muchas actividades”, señaló Ventura durante la presentación de esta edición.
Aunque el material informativo oficial recoge 22 escenas principales, el consejero explicó que realmente el programa alcanza las 36 composiciones florales debido a la complejidad de muchas de las instalaciones, que incorporan elementos adicionales y estructuras complementarias.
La mayor parte de estas escenas se concentra en tres grandes espacios de la ciudad. El primero de ellos se encuentra en toda la zona centro y peatonal; el segundo, en el Parque Hernández; y el tercero, en la Plaza de las Culturas. A ello se suman otras instalaciones ubicadas en puntos como la Plaza Menéndez Pelayo o el entorno de Delegación del Gobierno.
El objetivo, según indicó Ventura, es seguir reforzando el atractivo visual del centro urbano y fomentar la presencia de ciudadanos y visitantes en las calles durante estos días.
“La zona peatonal del centro es una zona amplia y muy bella de por sí. Mi idea es seguir concentrando todavía más escenas en toda la zona centro”, explicó el consejero.
Uno de los aspectos destacados de esta edición vuelve a ser la participación del personal técnico de la Consejería y de los trabajadores de Talher, empresa encargada de buena parte de los trabajos de montaje y ornamentación. Ventura quiso poner en valor la labor desarrollada por todos los profesionales implicados en la creación de las instalaciones florales.
“Tengo que felicitar, como hago todos los años, a todos los creadores y artistas que participan, tanto personal técnico de la consejería como personal operario de Talher”, afirmó.
El programa de actividades no se limita únicamente a las exposiciones florales. Durante todo el fin de semana se desarrollarán talleres dirigidos especialmente a familias y niños, tanto en horario de mañana como de tarde. Estas actividades estarán centradas en el uso de materiales reciclados y en el fomento de la creatividad infantil.
Según explicó el consejero, la intención es ofrecer espacios donde los menores puedan desarrollar sus propias creaciones mediante actividades manuales guiadas por monitores especializados.
“Queremos fomentar algo muy importante en los niños, sobre todo lo que es la creatividad”, subrayó Ventura.
Además de los talleres, el programa incluye pasacalles que recorrerán distintos puntos de la ciudad durante el fin de semana. El consejero avanzó que los horarios y detalles de estas actividades serían facilitados posteriormente a los medios de comunicación.
La coincidencia de Melilla en Flor con la Semana del Cine es otro de los elementos que la Ciudad Autónoma pretende aprovechar para incrementar la afluencia de público a las calles y generar un ambiente festivo en el centro urbano.
Ventura consideró positiva esta combinación de actividades culturales y de ocio, señalando que permitirá a las familias disfrutar de distintos espacios y propuestas durante el fin de semana.
El responsable de Medio Ambiente también incidió en el carácter sostenible de la iniciativa. Las 8.000 plantas utilizadas en esta edición no serán desechadas una vez finalice el evento, sino que pasarán posteriormente a formar parte de parques y jardines de distintos puntos de la ciudad.
“Esas 8.000 plantas, una vez finalice el fin de semana, van a todas nuestras zonas de parques y jardines”, recordó.
Precisamente por este motivo, el consejero hizo un llamamiento al civismo de los ciudadanos para preservar las instalaciones y evitar daños en las composiciones florales. Ventura reconoció que en anteriores ediciones se produjeron actos vandálicos y desaparición de macetas y flores, lo que afectó al desarrollo del evento.
“Por favor, respetemos estas escenas, que no empiece la gente a llevárselas”, pidió durante su intervención.
Entre las novedades de esta edición se encuentra también el reparto de unas 1.500 bolsas recicladas con la imagen oficial del evento. Según explicó Ventura, estas bolsas han sido diseñadas con un tamaño mayor para facilitar su uso tanto en la playa como en compras cotidianas.
La medida se enmarca dentro de la apuesta de la Consejería por promover hábitos sostenibles y reutilizables entre la población.
El consejero destacó igualmente que Melilla en Flor se ha convertido, tras quince ediciones, en una actividad plenamente asentada dentro de la programación anual de la ciudad. A su juicio, el respaldo ciudadano y la participación que registra cada año justifican la continuidad y posible ampliación futura del proyecto.
“Esto ya está consolidado. Es una actividad muy demandada por los melillenses y la disfruta muchísima gente”, afirmó.
Ventura aseguró además que la intención del Gobierno local es continuar potenciando la creatividad y ampliando progresivamente las instalaciones florales y actividades complementarias en futuras ediciones.
La XV edición de Melilla en Flor permanecerá activa durante todo el fin de semana con el objetivo de convertir distintos espacios urbanos en escenarios decorativos abiertos al público y fomentar la participación de familias y visitantes en una de las iniciativas más reconocidas de la programación primaveral de la ciudad.
El desarrollo de Melilla en Flor también supone una oportunidad para reforzar la actividad en las zonas peatonales y comerciales de la ciudad durante el fin de semana. La presencia de las escenas florales en espacios de tránsito habitual permite que vecinos, familias y visitantes puedan recorrer los distintos puntos decorados y participar en una programación pensada para todos los públicos.
La Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza plantea esta edición como una continuidad del trabajo realizado en años anteriores, pero también como una forma de seguir haciendo crecer una cita que, según destacó Ventura, ha demostrado tener una respuesta positiva por parte de la ciudadanía. El consejero insistió en que el programa permite unir ornamentación, convivencia, sostenibilidad y participación familiar en torno a una propuesta visual que transforma temporalmente varios espacios urbanos.
La reutilización posterior de las plantas en parques y jardines añade además un componente práctico a la iniciativa. Una vez concluido el fin de semana, los ejemplares utilizados en las escenas no perderán su función, sino que serán trasladados a distintas zonas verdes de Melilla para contribuir al embellecimiento permanente de la ciudad. Este aspecto fue uno de los puntos en los que Ventura hizo especial hincapié al pedir respeto por las instalaciones.
El llamamiento al cuidado de las flores busca garantizar que todos los ciudadanos puedan disfrutar del programa durante los días previstos y que las plantas puedan cumplir después su segunda finalidad en los espacios públicos. La Consejería pretende así que Melilla en Flor no sea solo una actividad puntual, sino también una acción vinculada al mantenimiento y mejora del entorno urbano.
Con quince ediciones celebradas, Melilla en Flor se mantiene como una de las propuestas primaverales más reconocibles de la ciudad. La combinación de decoración floral, talleres, pasacalles y actividades familiares refuerza su carácter participativo y permite que el centro y otros enclaves urbanos se conviertan durante el fin de semana en puntos de encuentro para los melillenses.








