Categorías: Editorial

Los actos vandálicos se repiten en una ciudad de 13 kilómetros cuadrados

Melilla está fallando en cuestiones como la educación, el civismo y la vigilancia que deben ejercer los cuerpos policiales

No es normal que una ciudad de 13 kilómetros cuadrados (si llega) se esté viendo sometida últimamente al libre albedrío de quienes carecen del más mínimo sentido del civismo y la educación. ¿Cómo es posible que tres individuos se cuelen en las instalaciones del Tanatorio Provisional subiendo un muro de tres metros de altura sin que nadie se entere? ¿Quién puede explicar que les diera incluso tiempo de incendiar nada menos que nueve palmeras sin que aparecieran por allí los cuerpos policiales? ¿Qué está pasando en Melilla para tanta impunidad?

Los melillenses no debemos conformarnos con estas cosas e incluso normalizarlas bajo el argumento de "qué le vamos a hacer". Hay que exigir, hay que pedir que se adopten toda clase de medidas dirigidas fundamentalmente a dos cuestiones: por un lado, concienciar sobre la necesidad de mantener actitud cívicas porque esos energúmenos no viven aislados en la montaña sino en una sociedad que tiene reglas y valores; por el otro, mantener un mayor grado de vigilancia en las calles porque si no funciona la educación, tendrá que hacerlo la sanción económica: ya sabemos que el bolsillo es lo que más duele.

En el caso de que se trate de menores, que las multas y las reparaciones salgan del dinero de los padres para que así estos tengan más cuidado de por dónde andan sus hijos y a qué se dedican cuando están en la calle. Si son mayores, que se les impongan castigos ejemplares como hacer trabajos para la comunidad plantando árboles, limpiando fachadas o cualquier otra tarea que se considere conveniente con el fin de enseñarles que hacer tropelías tiene su precio.

Lo que no se puede seguir consintiendo es que cuando no son los contenedores, sean palmeras las que se incidencian. O incluso que se tiren toda clase de vertidos en medio de la calle, como viene sucediendo un día tras otro en la Cañada. Después de tres jornadas de limpieza intensa, ayer vuelven a aparecer los residuos y las basuras diseminadas por la barriada. Eso sí, luego hay que oír a los vecinos quejarse de que la Ciudad Autónoma no cuida el lugar donde residen o a la oposición criticar lo abandonada y sucia que está la periferia.

A la vista de cómo se desarrollan los acontecimientos, parece que ha llegado la hora de buscar medidas realmente eficaces contra los incívicos y mostrarles de forma contundente que las reglas se cumplen y respetan o que tendrán que pagar las consecuencias de sus acciones.

 

Compartir

Artículos recientes

El Kursaal acoge el arranque del año académico de la UGR en el Campus de Melilla

La Universidad de Granada (UGR) ha inaugurado este martes oficialmente el curso académico 2026-2027 en…

14 minutos hace

El IMV llega a 2,7 millones de personas bajo revisión anual

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) alcanza ya una dimensión que permite medir su peso con…

31 minutos hace

La UGR amplía su oferta en Melilla con nuevos grados y estudios de posgrado

La Universidad de Granada (UGR) ha dado comienzo oficialmente este martes al curso universitario 2026-2027…

2 horas hace

Vox pregunta al Gobierno por las gestiones ante la Delegación para repatriar menores

El diputado de Vox y portavoz del Grupo Mixto en la Asamblea, José Miguel Tasende,…

2 horas hace

El PP expone su decálogo de medidas económicas, como bajada de impuestos

El presidente nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, presentó este martes en Barcelona, ante…

2 horas hace

ONGs no quieren la aceleración de las devoluciones de los inmigrantes de Ceuta

Doce organizaciones humanitarias han advertido este martes, en un comunicado conjunto recogido por EFE, de…

2 horas hace