La novela Llueve sobre Intxaurrondo es mucho más que un relato de ficción. Es el testimonio íntimo de una época marcada por el miedo, la violencia y la dignidad silenciosa de quienes, desde las filas de la Guardia Civil y sus familias, enfrentaron el terrorismo en el País Vasco. Galardonado con el Premio Círculo Rojo al Mejor Libro del Año 2025 y ya en su tercera edición, este libro nace del recuerdo y del compromiso de sus autores: Francisco Hermida Bouzas, Teniente de la Guardia Civil, y Juan Manuel Fernández Millán, autor melillense.
La obra está basada en hechos reales vividos por Hermida durante sus años de servicio en Intxaurrondo, un barrio de Donostia que fue uno de los principales escenarios del conflicto armado entre ETA y el Estado español. A través de sus páginas, el lector se adentra en la vida diaria de los agentes destinados allí, así como en el sufrimiento, la resiliencia y el coraje de sus familias, que compartían la rutina de un entorno de violencia.
El título, Llueve sobre Intxaurrondo, evoca no solo el clima habitual que durante años aconteció tras el fin de la dictadura y el proceso de transición y democratización incipiente de España. Sino también la tristeza y la amenaza constante que se vivía en aquellos tiempos, no tan lejanos. “Había asesinatos casi a diario. La lluvia se confundía con las lágrimas de quienes lo daban todo por defender la libertad”, explica Hermida en relación a cómo el contexto ayudó a depurar el título de la novela.
En este contexto de represión armada, tensión política y miedo latente, surgía también una comunidad civil descrita por el silencio. Según relata el autor, la mayoría de la sociedad vasca optó por mirar hacia otro lado, dejando a los cuerpos de seguridad aislados y estigmatizados. “No se comportaron como una sociedad libre y valiente, como esperábamos. Los guardias civiles vivíamos en un entorno hostil, sin posibilidad de integración, soportando el peso de la violencia cada día”, recuerda Hermida.
Una de las dimensiones más poderosas del libro es el protagonismo de las familias de los agentes, que no solo compartían el miedo, sino que, en muchos casos, se convirtieron en una pieza clave de las operaciones. “Nuestras familias nos ayudaban en momentos críticos. Servían de cobertura para que nosotros, los agentes, pasáramos desapercibidos ante los terroristas. Simulábamos ser familias normales, transeúntes, y ellas vivían esa presión sin estar preparadas ni protegidas”, detalla Hermida. Estas personas, que no eran agentes del Estado, afrontaban el mismo riesgo sin respaldo legal ni reconocimiento. Su vida cotidiana se desarrollaba en un entorno en el que el aislamiento social, la amenaza constante y el dolor psicológico formaban parte del día a día. La novela busca, precisamente, que el lector empatice con ese sufrimiento silenciado.
El relato no se centra en la acción o la épica. Su fuerza reside en el equilibrio entre la crudeza del testimonio y la sensibilidad narrativa. Aquí es donde entra en juego la labor de Juan Manuel Fernández Millán, encargado de dotar de estructura literaria y humanidad a los personajes. Mientras Hermida ofrecía el contenido basado en hechos y emociones vividas, Fernández Millán aportaba la mirada narrativa, transformando las vivencias en una obra literaria. Su colaboración no fue casual. Ambos se conocieron hace más de dos décadas en Melilla, y desde entonces han compartido proyectos literarios emanados de las guerras en el Rif. Fue precisamente a partir de relatos que Hermida contaba en privado cuando Fernández Millán lo animó a transformar esa memoria en una novela. “Esto hay que contarlo”, le insistía. Y así surgió un libro que hoy despierta el interés de productoras audiovisuales que estudian adaptarlo a la gran pantalla en distintos formatos documental, miniserie o serie de ficción.
Uno de los puntos más destacados de Llueve sobre Intxaurrondo es la inclusión de la operación Broma-Queso, una intervención real llevada a cabo por la Guardia Civil que marcó un punto de inflexión en la lucha contra ETA, tras años persiguiendo la capacidad de financiación del grupo. La operación comenzó el 28 de diciembre de 1991, y fue determinante para desarticular la cúpula de la banda, justo cuando planeaban una oleada de atentados en las principales ciudades del país. Tres grandes eventos estaban en proceso de celebración en 1992: el Mundial, los Juegos Olímpicos de Barcelona y Madrid como Capital Europea de la Cultura. Aunque la novela no se presenta como una crónica, esta operación sirve como hilo conductor para mostrar cómo trabajaban los agentes y cómo sus familias eran parte fundamental de ese esfuerzo.
Hermida insiste en que el objetivo de la obra no es enaltecer, sino hacer memoria. “Queremos que la sociedad española perciba cómo se sacrificaron aquellos españoles. Muchos juramos dar la vida por nuestro país, pero nuestras familias no. Y aun así lo hicieron”, afirma. Esa entrega silenciosa es la que él quiere reivindicar.
Más allá del relato histórico, el autor lanza una crítica directa al olvido institucional y educativo que, a su juicio, amenaza con borrar una parte esencial de la historia reciente. Lamenta que muchos jóvenes desconozcan lo que ocurrió en aquellos años y denuncia acuerdos políticos como el firmado el 27 de marzo de este año en Euskadi entre EH Bildu, PNV y el PSOE, para que en los cursos de secundaria no se aborde el tema de ETA, sostiene Hermida. “Se está cercenando una parte de la historia. Si se le oculta a las futuras generaciones, estamos condenados a repetirla”, advierte. En sus palabras, además, destaca que “ETA nació supuestamente para acabar con la dictadura y traer la democracia, pero durante la dictadura mató a 43 personas. En democracia, asesinó a más de 800”.
El interés por el libro no solo se ha manifestado en los premios, reseñas y ventas. El próximo 9 de diciembre, a las 20:00 horas, el Ilustre Colegio de Abogados de Melilla acogerá un coloquio con Francisco Hermida Bouzas, en el que también intervendrán el coronel de la Guardia Civil Ambrosio Martín Villaseñor y el decano Blas Jesús Imbroda Ortiz. Será una oportunidad para conocer de primera mano los detalles de una obra que ha conseguido remover conciencias y poner en valor el esfuerzo de quienes nunca fueron del todo reconocidos. Además, el sábado 6 de diciembre, en horario de 11:00 a 13:00 horas, está prevista una firma de libros en Elisia Discos, con presencia del propio Hermida, quien compartirá impresiones con los lectores.
Llueve sobre Intxaurrondo no es solo una novela testimonial. Es un puente entre generaciones y una búsqueda de reconocimiento hacia aquellas vidas de personas anónimas, para el público general, que permanecieron en Euskadi. Una historia de una etapa oscura para España que finalizó en octubre del 2011, a través del anuncio de ETA del cese definitivo de su actividad armada, mediante un vídeo difundido en el diario Gara a las 19 horas del 20 de octubre. En 2017 las armas fueron entregadas a las autoridades francesas y ETA anuncia la disolución de la organización en el año 2018.








