La UNED de Melilla ha acogido este lunes la conferencia “Fake News, propaganda y descontextualización: el cálculo de la mentira”, impartida por el físico y profesor emérito José Carlos Antoranz. La actividad, celebrada en el Aula 10 a las 19:00 horas, abordó el uso de la manipulación informativa, la propaganda política y las estrategias psicológicas empleadas para influir en la opinión pública y en los hábitos de consumo.
La presentación corrió a cargo del director de la UNED Melilla, Juan Luis Ramos Villalón, quien destacó la estrecha relación que mantiene el ponente con la institución. “Es amigo de este centro desde hace mucho tiempo y siempre es un placer tenerlo aquí cerrando el curso”, señaló.
Ramos recordó la trayectoria académica de Antoranz, quien fue decano de la Facultad de Ciencias de la UNED durante varios años y actualmente ejerce como profesor emérito. También repasó su carrera como catedrático, investigador y especialista en el ámbito de la imagen diagnóstica y los algoritmos aplicados a la medicina.
Según explicó, la conferencia pretendía analizar uno de los fenómenos más presentes en la sociedad actual: la proliferación de noticias falsas y los mecanismos que permiten que determinados mensajes calen entre la ciudadanía. “Siempre con una base científica y, sobre todo, matemática”, apuntó.
Por su parte, José Carlos Antoranz adelantó que su intención era explicar “lo que no nos cuentan y cómo nos lo cuentan para que nos guste y sigamos determinadas pautas”. Durante su intervención defendió que los responsables políticos son expertos en influir sobre la voluntad de los ciudadanos y aseguró que buena parte de los mensajes públicos están diseñados para orientar la percepción social.
“El político debería trabajar para el pueblo y no el pueblo para el político”, afirmó.
La charla no se limitó al ámbito político. Antoranz anunció que también abordaría ejemplos relacionados con el consumo cotidiano, especialmente las campañas comerciales y las ofertas de grandes superficies. A su juicio, muchas promociones están diseñadas para inducir comportamientos concretos en los compradores mediante recursos psicológicos.
“Nos ponen ofertas de una forma determinada para que piquemos y compremos más”, comentó.
El conferenciante insistió en que su análisis no pretendía centrarse en una ideología concreta. De hecho, dejó claro que no iba a hablar de partidos de derechas o de izquierdas, sino de mecanismos comunes utilizados por quienes ejercen el poder para construir relatos y transmitir mensajes.
Entre los asuntos previstos figuraban también cuestiones relacionadas con la energía, el coche eléctrico, la inteligencia artificial o la utilización de datos y estadísticas para respaldar determinados discursos.
Respecto al título de la conferencia, Antoranz explicó que la expresión “cálculo de la mentira” tiene un carácter más bien simbólico. Aunque considera que no siempre es posible medir una falsedad de manera exacta, sí cree que existen herramientas para comprobar hasta qué punto un mensaje se aleja de la realidad.
“No se puede calcular en todos los casos, pero sí se puede ver cómo se aleja de lo que realmente dicen los datos”, indicó.
Uno de los aspectos que más preocupación le genera es el papel que desempeñan las redes sociales en la difusión de contenidos falsos o engañosos. Recordó que las noticias falsas no son un fenómeno nuevo y citó ejemplos históricos que se remontan a siglos atrás. Sin embargo, considera que internet ha multiplicado su alcance y velocidad de propagación.
A su juicio, distinguir entre información veraz y manipulación resulta cada vez más complicado. Por ello defendió la importancia de contar con una sólida cultura general que permita analizar los mensajes con espíritu crítico.
El profesor lanzó una reflexión sobre la responsabilidad de la comunidad científica. Considera que los avances en psicología, estadística o análisis de datos pueden utilizarse para mejorar la sociedad, pero también para influir de manera interesada en la población.
“Tenemos que poner algunos límites y decir que determinadas cosas no se pueden hacer porque no son verdad o porque están tergiversando la realidad”, concluyó.







