La Plaza de las Culturas de Melilla vuelve a llenarse, un año más, de actividades artísticas con la apertura de la Ludoteca Navideña, un espacio pensado para que los niños de entre 3 y 10 años disfruten de actividades, juegos y talleres mientras sus familias aprovechan las fiestas para hacer compras o pasear. Organizada por la Ciudad Autónoma y gestionada por Didactria y Animaciones, esta ludoteca gratuita se ha convertido ya en una tradición navideña.
Cada día, la ludoteca abre sus puertas en horario de mañana, de 11:00 a 14:00, y de tarde, de 17:30 a 20:30. Solo hay modificaciones los días 24 y 31, cuando funciona únicamente por la mañana, y los días 25 y 1, en los que abre por la tarde desde las 18:00. En este horario, las familias dejan a los niños durante una hora aproximadamente y dejan su número de contacto. Si es necesario, el equipo llama a los padres, por ejemplo, si el pequeño necesita ir al baño, ya que no disponen de servicio dentro del módulo, si ha transcurrido el tiempo de actividad o si pasa algún incidente, teniendo contacto directo con los progenitores.
Julia Herrera, maestra de formación y coordinadora de la actividad, nos recibe en un espacio rodeada de tijeras, fieltros, rotuladores y dibujos a medio colorear. “La idea es darles un respiro a los padres en estas fechas. Aquí los peques lo pasan bien mientras ellos hacen sus cosas. Es una especie de guardería navideña, con actividades pensadas para entretener y estimular a los niños durante una horita”, explica Herrera haciendo un recorrido por el módulo y mostrando todas las herramientas de las que disponen para elaborar las múltiples actividades.
El espacio está decorado con motivos navideños y cuenta con diferentes mesas para dibujar y hacer manualidades, pero también se conciben otras actividades como cuentacuentos o prestar un recuerdo a los pequeños mediante un colorido y brillante fotocall. “Tenemos todo tipo de materiales: goma eva, cartulinas, crayones, tijeras, rotuladores...”, cuenta Julia mientras muestra las cajas repletas y ordenadas. “Los niños hacen de todo y se lo quieren llevar a casa. Se sienten muy orgullosos de lo que hacen, y eso es muy bonito”, sostiene la coordinadora enseñando el decorado de la ludoteca, esperando a seguir incorporando en las paredes las obras creativas de los niños y las niñas que la visitan cada día.
El ambiente en el interior del módulo es cálido y cercano con renos recortados, trenes con muñecos de jengibre esperando a llenar los vagones con obras de arte de los más pequeños, árboles de navidad hechos a partir de globos, recortes de papel con formas de copos de nieve y otros simbolismos que visten este pequeño refugio de color y esencia navideña. Además, la mayoría del equipo está formado por profesionales del ámbito educativo, lo que aporta un valor añadido a la experiencia de los más pequeños, así como a la planificación de actividades. “Somos maestras o estamos estudiando magisterio, también hay técnicas de infantil. Tenemos experiencia y muchas ideas. Aquí nadie se queda mirando el techo”, comenta con humor y cercanía la coordinadora.
Aunque las actividades están pensadas para todas las edades, se adaptan según el nivel de cada niño o niña. “Con los más pequeños empezamos con dibujos sencillos para colorear, y a medida que aumenta la edad, vamos introduciendo manualidades más elaboradas. Es muy dinámico”, añade Herrera quien resalta la magnífica acogida que tiene este espacio, tanto entre los infantes como entre las familias. “Por la mañana suele venir menos gente, pero por la tarde esto se llena. Hay niños que repiten año tras año. Ya conocemos a muchos por su nombre e, incluso, por el número de teléfono de sus padres. Es como si formaran parte del equipo”, resalta la coordinadora.
También se nota la experiencia acumulada pues, entre los muchos materiales de los que disponen para trabajar con los pequeños, hay alguno que han preferido evitar. “Este año hemos decidido usar menos purpurina. El año pasado tuvimos algún que otro desastre… pero en general, todo va muy bien", explica Herrera con humor y el recorrido de quien ha participado en dos ediciones. "Los niños se portan estupendamente y los padres son muy colaboradores” destaca.
Algo que nunca falla, además de los papeles con dibujos impresos que suelen reclamar constantemente los pequeños y que, incluso dejan en el espacio para finalizar en otro momento, es el fotocall navideño, lleno de gorros de Papá Noel, cuernos de reno y accesorios divertidos. “Lo decoró una compañera y ha quedado precioso. Está todo lleno de brillo, como nos gusta”, cuenta Julia, orgullosa del resultado y resaltando el entretenimiento y el recuerdo que supone para las participantes el recuerdo fotográfico.
Además del juego, el equipo cuida mucho la planificación y el sentido educativo de lo que hacen. Aunque muchas ideas se adaptan a la edad, al número y a las demandas de los asistentes, siempre tienen preparadas actividades con las que llenar el espacio y el tiempo. “Tenemos incluso cosas del año pasado que no se llegaron a gastar. No solemos quedarnos en blanco. Estamos muy metidas en esto y lo disfrutamos de verdad”, destaca la coordinadora.
Al final, más allá de la tipología de los talleres o los cuentos que se lean, lo que queda es el ambiente y el rato agradable y entretenido que aporta la ludoteca. “Aquí se trabaja con mucho cariño. Al fin y al cabo, son niños y esta es su época favorita del año. A nosotros también nos hace mucha ilusión ver cómo disfrutan, cómo repiten, cómo nos buscan… Es un trabajo que tiene mucho de emocional”, concluye Julia Herrera con una sonrisa dentro de este pequeño refugio navideño.







