El sector de la hostelería de Melilla afronta el mes de agosto con unas previsiones similares a las de años anteriores. Esto es, un mes que tradicionalmente se caracteriza por una actividad estable y un ritmo más tranquilo que el registrado en otros destinos turísticos del país.
No obstante, el sector tampoco pierde de vista los efectos que la crisis vivida la pasada semana con el intento masivo de entrada en los alrededores de la frontera, aunque confían en que la recuperación de la normalidad permita afrontar el resto del verano sin incidencias destacables.
En declaraciones a El Faro, el presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería de Melilla (AEHM), Chakib Mohamed, ha señalado que las expectativas para agosto son favorables. Según explica, si continúan las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas, buena parte de la actividad hostelera seguirá concentrándose en las últimas horas del día, cuando vecinos y visitantes salen a disfrutar de las terrazas y de la oferta gastronómica de la ciudad.
En este sentido, considera que las tardes y las noches volverán a ser los momentos de mayor afluencia a bares, cafeterías y restaurantes. Una dinámica habitual durante el verano melillense, cuando las temperaturas más suaves favorecen la permanencia en los espacios al aire libre.
Desde la AEHM recuerdan, además, que el verano viene marcado por el habitual descenso de población que experimenta Melilla durante el periodo vacacional. La asociación señala que numerosos funcionarios destinados en la ciudad regresan temporalmente a sus lugares de origen en la península, mientras que otros muchos residentes aprovechan estas fechas para desplazarse al país vecino y visitar a sus familiares.
Estas salidas se producen de forma escalonada, generalmente por quincenas, a medida que avanzan los meses de julio y agosto, lo que provoca variaciones continuas en la población residente.
Como consecuencia, la actividad económica se adapta a esos cambios demográficos propios del verano. A diferencia de otros territorios que incrementan notablemente su población durante la temporada alta, Melilla presenta un comportamiento diferente, condicionado por la salida de numerosos residentes y por unas características turísticas propias que distinguen a la ciudad del resto de destinos estivales.
Situación en la frontera
En cuanto al impacto que tuvo la crisis fronteriza sobre el sector, el presidente de la AEHM ha señalado que sus efectos fueron puntuales y se concentraron durante los días en los que el paso de Beni-Enzar permaneció cerrado. Como consecuencia de esta situación, según dijo, algunos trabajadores que habían cruzado la frontera esa jornada no pudieron regresar a Melilla hasta que se restableció el tránsito.
Pese a ello, Chakib Mohamed ha explicado que la actividad en los establecimientos pudo mantenerse con relativa normalidad y que, en líneas generales, no se registraron incidencias de especial relevancia durante esos días.
El presidente de la asociación considera que la reapertura progresiva de la frontera y la evolución favorable de la situación han contribuido a disipar la incertidumbre generada en un primer momento. Por ello, desde la AEHM confían en que estos acontecimientos no tengan repercusiones significativas ni sobre la actividad hostelera ni sobre la imagen de Melilla de cara a los próximos meses.
Con estas perspectivas, la hostelería encara las próximas semanas con optimismo moderado, pendiente de la evolución de la temporada estival y de que continúe la estabilidad registrada desde la reapertura de la frontera.
En definitiva, el sector espera que las altas temperaturas propias de estas fechas y el progresivo retorno a la normalidad favorezcan una actividad sostenida durante el resto de agosto y permitan cerrar un verano con resultados positivos para los establecimientos de restauración de la ciudad.








