Arranca la semana más esperada para profesores y alumnos de la Salle El Carmen de Melilla. Los tradicionales juegos intercolegiales de “azules y amarillos”. Una semana donde los alumnos se dividen por equipos para competir en diversas pruebas. El objetivo principal de estos juegos es fomentar el espíritu deportivo, el compañerismo y los valores lasalianos entre los alumnos. Además, se busca promover la diversión y la participación de todos en un ambiente de sana competencia y respeto.
Los azules y amarillos, que tienen una larga tradición en la ciudad -con más de un siglo de historia-, han arrancado en la mañana del lunes con motivo del aniversario de su fundador, San Juan Bautista de Azalea. Dejando a un lado dicho concepto de diversión, de los juego, de los resultado y de quién se alzará con la victoria este año, el lunes ha arrancado con una misa de Gracia, en la que se recuerda a todas las personas que han pasado por el Centro: antiguos alumnos, profesores que han estado a su lado, personas que tienen arraigado el sentir lasaliano y que han compartido esta gran fiesta todos los años.
Una misa en la que se da gracias a Dios por el senador, San Juan Bautista de la Azalea, que impulsado por hacer la voluntad de Dios, fue concretado su proyecto de vida en una gran experiencia de fe. Que eso se puede traducir en un gran entusiasmo por crear un mundo más humano y más justo.
Sobre esta experiencia de vida y de fe se ha creado la historia de La Salle El Carmen, teniendo siempre presente la gran vocación que gira en torno a la educación humana y cristiana de niños y jóvenes que, por si fuera poco, festejan el aniversario y celebran también 300 años de la construcción de dicha Institución. Jorge Gamero, miembro de la Junta Directiva del Centro se ha dirigido a los alumnos difundiendo el mensaje de que ellos deben seguir esta tradición y rezar para que “el Señor nos siga ayudando a ser esos testigos de Jesús y de San Juan Bautista de la Azalea”. Con todos estos motivos para celebrar, cantar y dar gracias a Dios, en torno a las 9:30 horas, dio comienzo a la Eucaristía oficiada por el Vicario episcopal, Eduardo Resa.
¿Quién fue San Juan Bautista?
Fue un sacerdote y pedagogo francés del siglo XVII, procedente de una familia con recursos tenía un alma solidaria y caritativa. Un llamado a ayudar al prójimo. La mayoría de la gente vivía en la pobreza: campesinos en las zonas rurales y habitantes de los suburbios de las ciudades con pocas esperanzas de futuro para sus hijos, pues no tenían recursos para inculcar una educación. Motivo más que suficiente para que san Juan Bautista se hiciera responsable de la educación de los niños pobres y también de la formación de los maestros. Unió a un grupo de maestros a su alrededor y, con su ayuda, abrió escuelas gratuitas. Según fuentes lasalianas, empezaron a vivir en comunidad y tomaron el nombre de Hermanos de las Escuelas Cristianas, conocidos ahora generalmente como Hermanos de la Salle.
Innovación y apertura educativa
Entre algunas de las innovaciones del Santo se encuentra la enseñanza en grupo para los niños que, en ese momento se instruía a cada niño por separado. Fundó una escuela gratuita, en París para muchachos pobres y abrió dos universidades dedicadas a la formación de maestros: en Reims y en Saint-Denis.
Su legado ha continuado hasta hoy día de tal forma que ya son cerca de un millón de niños y jóvenes los que reciben educación en Obras Educativas La Salle, en más de 80 países. San Juan Bautista de La Salle fue canonizado en 1900 y en 1950 fue nombrado patrono de los educadores.








