Dice el Ingesa que la espera media en Melilla era de 117,7 días para una intervención quirúrgica en el primer semestre de 2024 y que ese número de días se ha reducido en el mismo período de 2025 a 88,8 días, pero aquí hay algo que no se corresponde con la realidad de lo que demuestran los pacientes que siguen en lista de espera. Y ello, porque, por ejemplo, para una cirugía de otorrino (una desviación de tabique nasal) una de nuestras interlocutoras lleva aguardando desde el pasado mes de diciembre y la cosa tiene visos de seguir exactamente en la misma situación unos cuantos meses más.
Asegura el Ingesa que esa supuesta reducción en el 25% del tiempo de espera supone "un índice importante, ejemplo de indicador de calidad, evaluación y seguimiento de gestión, que demuestra la mejora en la atención sanitaria". Esta paciente, cuya respiración nasal se ve muy afectada por su problema todavía sin solucionar, seguro que no está en modo alguno de acuerdo con esa afirmación.
Aquí lo que sucede es que el Ingesa trata por todos los medios de desviar la atención sobre los importantes toques de atención que le ha dado el Tribunal de Cuentas en su último informe, relativo al período 2022-2023. No saben ya cómo hacer para que los pacientes se crean que todo está de lujo y que las críticas son fruto exclusivamente de gente malintencionada, que quiere crear jarana sin argumentos.
Es curioso que, aparte de echar fango a quienes denuncian la situación de la sanidad pública en Melilla, el Ingesa no haya explicado aspectos muy interesantes de ese informe, como el hecho de que el hospital comarcal no haya tenido mejoras de inversión desde 2018 o, más recientemente, como publicamos hoy, que el 93% de las compras de este organismo dependiente del Ministerio de Sanidad se hayan contratado a dedo.
El único interés del departamento que dirige Mónica García (Sumar) es tratar como sea de echar tierra sobre aquellas cuestiones que molestan a sus intereses. Sin embargo, la realidad es tozuda, los pacientes hablan, la gente sabe perfectamente cuántos meses tiene que esperar, cuántas agendas de especialistas dicen que están cerradas, el tiempo que se tarda en conseguir una cita para una prueba diagnóstica y que las cosas no funcionan como aseguran desde Ingesa; ojalá, comentan, fuera así de estupendo todo.









Un artículo viciado y carente de contenido, mentido y tergiversando. Parece una chuleta ya redactada desde Roberto Cano por aquello de community manager's de Imbroda y su desgobierno como Quironeses y amantes de las privatizaciones, de la trinca el coloco y el desfalco. Si esto es el periodismo del Faro de Melilla ya se pueden dedicar a churras o directamente a bambalinas en su ejercicio de propaganda prostituciónal con dinero público de por medio.