El problema viene de hace muchos años, tanto tiempo ya que han pasado partidos de todos los colores, tanto en el Gobierno central como en el local, como para atribuir la culpa a uno o a otro. En realidad, aquí no se trata de una cuestión de quién lo ha hecho peor. Al contrario, lo que los ciudadanos quieren es que haya un entendimiento entre todas las partes que permita solucionar la carencia de agua en la ciudad autónoma.
Los cortes de agua afectan prácticamente a todo el mundo, y sólo se libran aquéllos que tienen aljibe si son capaces de aguantar con la cantidad de agua almacenada el tiempo que dure el corte en el suministro.
El martes, la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, ironizó al respecto la promesa del Ejecutivo comandado por Juan José Imbroda sobre que, con ellos al mando, habría “agua mineral” -esto es, de calidad- en Melilla. En algunos casos será verdad lo que dijo: “Es cierto que tenemos agua mineral porque, si la gente quiere ducharse, tendrá que ir al supermercado a comprar una garrafa”. Sin embargo, precisamente porque habrá personas en esta situación, la frase sonó un tanto desafortunada y puede haber algunas personas que se la hayan tomado a mofa.
La Ciudad Autónoma, por su parte, se reunió con sus técnicos sin contar con la Delegación del Gobierno, lo cual motivó las quejas de Moh, quien entiende que el Ejecutivo central es un actor central en esta cuestión.
Luego están las disputas entre la Administración local y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) sobre el estado en que esta entregó a aquella la desaladora para su gestión.
Al final, todas estas desavenencias son perjudiciales para todos y, si no hay una unión para ponerle solución, los ciudadanos continuarán sufriendo las molestias derivadas de unas infraestructuras hídricas que no parecen del primer mundo.
No cabe duda de que sería mejor que existiera una cooperación fluida entre todos estos actores para hacer frente a uno de los problemas más grandes y más graves que tiene Melilla. Es preciso que todo el mundo ponga todo de su parte para afrontar en desafío de esta envergadura.








