Melilla no puede normalizar en modo alguno el incendio de contenedores en barriadas periféricas como Reina Regente y la Cañada de Hidum, como tampoco permitir el apedreamiento de policías y bomberos cuando van a esas zonas para apagar el fuego o poner orden ante el caos. Es muy triste leer algunos comentarios en las redes sociales, que justifican estos actos vandálicos e incluso dan la razón a los incívicos porque a través de esas acciones se supone que "canalizan" su frustración ante la falta de trabajo o de oportunidades.
Pues no, en modo alguno se puede ni se debe dar la razón a esos energúmenos, que destrozan el mobiliario público por diversión, sin importarles lo más mínimo que sean todos los melillenses los perjudicados por sus actitudes delictivas porque estamos hablando de contenedores que cuestan miles de euros. La Consejería de Medio Ambiente ha cifrado en unos treinta el número de recipientes carbonizados en el último mes; eso no puede tener defensa alguna.
Como tampoco se puede sostener que apedrear a los policías y a los bomberos sea fruto de la rabia de los jóvenes de los citados núcleos urbanos que no tienen trabajo. Seguro que hay muchos chicos en otros barrios que tampoco han conseguido un empleo y no se dedican a semejantes salvajadas. Por ahora, afortunadamente, ninguno de esos funcionarios ha resultado herido, pero no hay que esperar a que ocurra una desgracia para tomar medidas contundentes al respecto.
Por eso es de la máxima importancia que los propios vecinos colaboren y denuncien a quienes se dedican a quemar contenedores o tirar piedras a quienes acuden a los barrios a ayudarlos. Es razonable pensar que esas personas conocen perfectamente a los incendiarios, a sus familias. Sin embargo, optan por el silencio, a pesar de que no solo se prende fuego a los contenedores sino también a vehículos aparcados en la calle.
Es muy necesario que todos los melillenses tengan claro que poner esos casos en conocimiento de la policía es una forma de impedir que sigan ocurriendo, que se continúe perdiendo dinero de la Ciudad por el capricho de unos "delincuentes" y que se ponga en riesgo la integridad física de unos servidores públicos que solo quieren contribuir a la tranquilidad en esas barriadas.
Y si no hay denuncias, que después no se quejen esos vecinos de que sus entornos están dejados de la mano de dios. Si esta noche no tienen contenedores nuevos es porque esos individuos los han quemado mientras ellos han mirado a otro lado.








