La mañana de este viernes, el presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, acompañado por el consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, visitó el pantano de las Adelfas para anunciar un paso crucial en la estrategia hídrica de la ciudad: el inicio del llenado del embalse, pese a no contar todavía con la concesión oficial de la Confederación Hidrográfica. La decisión, según explicó, se ha tomado de manera unilateral porque está en juego algo "vital para los melillenses".
"Habéis sido testigo presenciales de que el pantano se está llenando, se está vertiendo agua en el pantano", afirmó Imbroda ante los medios, dejando claro que la prioridad es garantizar el abastecimiento de la población frente a las trabas administrativas. "Tomamos la decisión hace ya unos días de que, independientemente de los permisos o no, teníamos que hacerlo porque eso era vital para la ciudad de Melilla. Y, por lo tanto, tomamos la decisión de llenar el pantano hasta donde se pueda llenar".
Un "gran despropósito de seguridad" frente a averías
El presidente subrayó que la utilizad del pantano no radica en sustituir la desalinizadora, sino en convertirse en un depósito estratégico que permita cubrir posibles averías o incidencias en el sistema de producción de agua potable. "Esto es como si fuese un gran despropósito que tenemos de agua ahorrada, para en el momento que tengamos un problema de alguna avería, podamos tirar de esta agua y el ciudadano no note la avería", explicó.
Según los cálculos de la Ciudad, en el plazo de un mes el pantano podrá almacenar entre 35.000 y 40.000 metros cúbicos de agua, una cantidad suficiente para cubrir uno o dos días de consumo en caso de emergencia. En fases posteriores, el embalse podría alcanzar los 220.000 metros cúbicos, e incluso los 300.000, lo que equivaldría a entre 10 y 12 días de abastecimiento alternativo.
En la actualidad, reconoció Imbroda, el pantano apenas cuenta con un nivel testimonial de agua y barro en el fondo, "con esto no vamos a ningún lado". Pero el proceso ya está en marcha y se prevé que en semanas se note el cambio.
Una decisión unilateral y comunicada
Imbroda insistió en que la medida no ha sido tomada a escondidas. La Dirección General de Medio Ambiente de la Ciudad Autónoma comunicó oficialmente a la Confederación Hidrográfica que se iniciaría el llenado. "Lo saben, ellos lo saben perfectamente. La cuestión es si están contentos o no, eso ya no lo sé. No nos han puesto pegas, pero tampoco nos han concedido todavía la titularidad", explicó.
De hecho, el presidente se demostró crítico con le lentitud del proceso administrativo, recordando que la petición de cesión se formuló hace meses. "Esto era en tiempos de Carlos I o Felipe II, que tardaba tanto tiempo, pero hoy, que hace ya varios meses que dijimos 'dennos ustedes esto', que ahora digan que lo van a trasladar al ministerio... la lentitud tan aplastante que tienen estos señores", ironizó.
En este sentido, aclaró que lo pendiente de ceder no es solo el pantano de las Adelfas, sino también la estación de bombeo del Río de Oro, aunque puntualizó que esta última ya la viene utilizando la Ciudad sin problemas.
Cuatro decisiones
El llenado del pantano es solo una de las cuatro medidas adoptadas en una reunión celebrada hace dos meses sobre la estrategia hídrica de Melilla. Las otras tres, explicó Imbroda, son igualmente trascendentales para asegurar el futuro abastecimiento de la ciudad:
Aprovechar el agua del terciario: Actualmente, entre 3.000 y 4.000 metros cúbicos de agua tratada en la planta terciaria se vierten al mar cada día. "Eso equivale a más del 10% del consumo ciudadano", detalló el presidente. Su objetivo es reutilizar ese caudal para usos no domésticos, como baldeo de calles o riego de jardines, liberando así agua potable para consumo humano. Aunque todavía falta la autorización de la Confederación, la Ciudad comenzará a probar las tuberías y sistemas para que estén listos en un par de meses.
Reparar la desalinizadora actual: Imbroda denunció que el cuarto grupo de la planta "no ha funcionado nunca" y comparó la situación con haber recibido "un coche sin motor". A pesar de que era la Confederación quien debía encargarse de estas reparaciones, la Ciudad Autónoma ha asumido el coste con fondos propios. Posteriormente, reclamará el reintegro al Ministerio de Transición Ecológica.
Construir una nueva desalinizadora: El presidente anunció que ya está en marcha el proyecto para levantar una segunda planta desalinizadora, previsiblemente ubicada en el puerto de Melilla. Se espera que a finales de octubre esté lista la propuesta técnica para iniciar su desarrollo.
"Son medidas positivas, son medidas que se han tomado por responsabilidad. Lamentablemente, no nos han acompañado los responsables que deberían, que es la Confederación y el Gobierno de España, pero nosotros tenemos que asumir responsabilidades y tirar adelante con o sin su apoyo", sentenció.
El agua, por encima de la burocracia
Durante su intervención, Imbroda repitió la misma idea: la necesidad vital de garantizar agua a los melillenses está por encima de cualquier procedimiento administrativo. "Evidentemente, porque aquí lo que priva es la estrategia, la necesidad vital de todos los melillenses y del consumo de agua, está por encima de cualquier contingencia administrativa", enfatizó.
A su juicio, la Confederación Hidrográfica y el Ministerio han fallado en sus responsabilidades, forzando a la Ciudad a actuar de manera unilateral. Sin embargo, subrayó que la comunicación institucional se mantiene, aunque sea lenta y poco eficaz.
El presidente concluyó la visita al pantano de las Adelfas con un mensaje optimista: "Hoy es buen día porque esos pantanos, da alegría ver que está entrango agua por fin ya, para que tengamos una reserva que tanta falta nos hace".
En su visión, las medidas adoptadas conforman una estrategia integral que permitirá a Melilla afrontar con seguridad los próximos años en materia de agua. "Estamos en el camino ya de tener una alternativa, una solución global, de futuro además, para el agua de la ciudad", declaró.
Mientras tanto, el llenado del pantano continuará en las próximas semanas, con la previsión de alcanzar niveles que permitan dar respuesta a cualquier contingencia. Una decisión que, aunque polémica por la falta de concesión formal, ha sido defendida como una obligación política y moral hacia los ciudadanos.








¡Ojo!, precaución, con estas cesiones, se puede dar el caso, que en el otro extremo, halla alguien frotándose las manos, mirar bien que no exista ningún agujero, por el que se pueda salir el agua y vaciar el pantano o alguna otra cosa, similar, pues al parecer, todo lo que os han entregado, hasta ahora, ha presentado, muchas deficiencias.
¡Ojo!, precaución, con estas cesiones, se puede dar el caso, que en el otro extremo, halla alguien frotándose las manos, mirar bien que no exista ningún agujero, por el que se pueda salir el agua y vaciar el pantano o alguna otra cosa, similar, pues al parecer, todo lo que os han entregado, hasta ahora, ha presentado, muchas deficiencias.
Algo manifestará Guelaya, ya lo verás.