La Consejería de Medio Ambiente y Naturaleza que dirige Daniel Ventura ha desarrollado durante el pasado mes de octubre una importante labor en la eliminación de plagas en Melilla. Se ha actuado en ocho barrios, once centros escolares, la práctica totalidad de los mercados públicos y otros tantos centros de residencia, además de las zonas de contenedores de basuras en distintas urbanizaciones. Las acciones se han dirigido igualmente hacia las 37 incidencias comunicadas por los ciudadanos, lo cual da idea del trabajo que se ha llevado a cabo y que, por supuesto, debe continuar.
La ciudad debe de estar limpia, no solo de basuras y residuos, sino también de insectos, ratas y demás plagas con las que los melillenses no tienen por qué convivir. Es de gran interés el desarrollo de estas campañas porque es algo que requieren los ciudadanos y que resulta esencial para la salubridad en nuestras calles e instalaciones públicas de las características de colegios, mercados y centros donde viven personas mayores.
Lo que sería ya estupendo es que, al mismo tiempo, Medio Ambiente pusiera en marcha planes de choque de limpieza en profundidad en todos los barrios, solares y descampados. No basta con echar agua a presión en determinadas zonas algún que otro día. Esa no es la solución. Lo que se requiere es que se entre en profundidad y se mantenga el trabajo de forma habitual, de manera que se mejore la imagen en todos los sectores de la ciudad y que los vecinos se sientan satisfechos del trabajo realizado.
Hace poco más de una semana que la Consejería mostró públicamente todos los nuevos vehículos que se incorporan al servicio público para reforzar la limpieza en Melilla. Ahora se trata de que entren en funcionamiento y sean eficaces para que las calles muestren su lado más amable. Incluso políticamente es rentable que así sea, dado que la oposición basa gran parte de sus críticas en el estado de los barrios. Sin olvidar, además, que el elector tiene muy en cuenta lo que sus ojos aprecian, incluso por encima de otras consideraciones, como el sentar las bases de la reconversión económica de la ciudad.
Por ahora no se puede discutir que el Gobierno no ha dejado de sembrar en las tres líneas estratégicas sobre las que gira el nuevo modelo productivo (tecnología, universidad y turismo), pero eso actualmente es algo intangible y los votantes lo que quieren es palpar, ver y sentir que cosas tan básicas como cuidar el entorno está entre las prioridades de quienes gobiernan.








