La cuarta edición de Inbiomar, un proyecto que ha estado inventariando la biodiversidad marina de nuestra costa en los últimos años, se llevó a cabo este verano en Melilla, proporcionando información vital para examinar su estado de conservación y predecir tendencias temporales. El estudio incluye la totalidad de la costa Melillense, desde la propia escollera del puerto hasta la Zona de Especial Conservación.
En esta edición, gracias a la financiación de la Universidad de Perpiñán (Francia) en asociación con el club Ánfora de actividades subacuaticas, se han podido muestrear 18 estaciones de muestreo repartidas en la zona de estudio. Entre las observaciones más destacadas figura el avistamiento de un pez lobo (Epinephelus caninus) dentro de la ZEC, una especie rara en nuestras aguas, así como la detección, por primera vez en Melilla, de un ejemplar de gallinita (Canthigastercapistrata), un pez característico de aguas más cálidas, muy común en las Islas Canarias y en Cabo Verde.
No es la primera vez que Inbiomar documenta la llegada de nuevas especies a nuestra costa. En 2021, el proyecto permitió registrar por primera vez en Melilla a la vieja canaria (Sparisoma cretense), un pez que hoy, apenas cuatro años después, ya se ha vuelto común.
Estos hallazgos no son casos aislados, sino señales claras de un fenómeno global: el cambio climático. El aumento de la temperatura del mar está permitiendo que especies propias de aguas tropicales encuentren en las aguas de Melilla un hábitat adecuado. Al mismo tiempo, estas especies comienzan a desaparecer en sus límites más meridionales. Como consecuencia de ello, la biodiversidad marina se está desplazando hacia los polos. Esto implica transformaciones profundas en los ecosistemas, y proyectos como Inbiomar resultan fundamentales para entender y seguir de cerca cómo el calentamiento global está reconfigurando nuestros mares.
En los próximos años veremos si, igual que la vieja canaria, la gallinita ha venido para quedarse y expandirse, o si se trató solamente de una observación puntual. Lo que sí parece seguro es que el sistema continuará cambiando a medida que las temperaturas sigan aumentando.









