La Autoridad Portuaria ha adjudicado las obras de rehabilitación de la parte terrestre del cargadero de mineral del Puerto de Melilla a la empresa constructora Luamar Boarfa Said, por un importe de 121.000 euros. El proyecto cuenta con un plazo de ejecución de tres meses y tiene como objetivo intervenir en distintos elementos estructurales del histórico cargadero para mejorar su estado de conservación.
La actuación se desarrollará en la zona comprendida entre el denominado Puente del Mineral, situado en el extremo oeste del conjunto, y los 34 locales existentes en la zona este, que se encuentran sobre las antiguas tolvas utilizadas para la descarga de mineral hacia las galerías subterráneas.
Según recoge el proyecto técnico, esta parte terrestre del cargadero constituye el punto de conexión entre el puente de acceso y la línea de locales asentados sobre las antiguas infraestructuras vinculadas al transporte del mineral. Con el paso del tiempo y la exposición continuada a las condiciones ambientales del entorno portuario, diferentes elementos de la estructura han experimentado un proceso progresivo de deterioro.
La iniciativa forma parte de las intervenciones de mantenimiento y conservación previstas en el ámbito portuario para preservar infraestructuras vinculadas históricamente a la actividad minera y portuaria de la ciudad. Con esta rehabilitación se pretende prolongar la vida útil de la parte terrestre del cargadero y asegurar su correcto estado estructural.
Los informes técnicos señalan que en la actualidad se detectan patologías en vigas, forjados y apoyos estructurales. Entre los daños observados se encuentran procesos de carbonatación del hormigón, fisuras, desprendimiento del recubrimiento superficial y corrosión activa en las armaduras metálicas. Estas alteraciones afectan tanto a la durabilidad de los materiales como a la capacidad resistente de los elementos constructivos.
Ante esta situación, el proyecto plantea una intervención orientada a recuperar las condiciones estructurales de estos elementos y garantizar su estabilidad y conservación a largo plazo. Las obras previstas se centran principalmente en la reparación y refuerzo de vigas, forjados y apoyos que presentan daños relevantes.
Los detalles de la intervención
Los trabajos comenzarán con el picado controlado del hormigón degradado. Esta operación permitirá retirar las zonas que presentan fisuración, desprendimientos o pérdida de material, dejando al descubierto las armaduras embebidas en el interior de la estructura. El objetivo es poder evaluar el estado real de estas barras metálicas y actuar sobre ellas en función de su grado de deterioro.
Una vez expuestas, las armaduras se someterán a un proceso de limpieza destinado a eliminar restos de óxido y suciedad. La reconstrucción de las zonas deterioradas se realizará mediante mortero de reparación estructural de categoría R4. Este material se aplicará en varias capas sucesivas hasta recuperar el volumen y la geometría original de los elementos afectados. Como refuerzo adicional, se prevé la colocación de una malla de fibra de vidrio con tratamiento antialcalino, destinada a mejorar el comportamiento del recubrimiento frente a posibles fisuras.
Una vez finalizadas las reparaciones estructurales, se procederá a la protección de las superficies intervenidas mediante la aplicación de una capa de regularización de aproximadamente dos milímetros de espesor.
La fase final de la intervención consistirá en la aplicación de un revestimiento de acabado compuesto por dos manos de pintura al siloxano para exteriores, con textura lisa y acabado mate. El color elegido será similar al existente con el fin de mantener la uniformidad estética del conjunto. La pintura se aplicará sobre paños completos y no únicamente sobre las zonas reparadas, con el objetivo de evitar diferencias de tonalidad entre las distintas partes de la estructura.
Durante el desarrollo de las obras también se adoptarán medidas de seguridad dirigidas a garantizar la estabilidad de la estructura y proteger el entorno inmediato de trabajo, incluyendo sistemas de protección y, en caso necesario, el apuntalamiento de determinados elementos constructivos.









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