La Armada desarrolla desde el pasado 11 de este mes de mayo el ejercicio Flotex-26, considerado su principal adiestramiento anual avanzado, con operaciones distribuidas entre el Golfo de Cádiz, el mar de Alborán y el área del Estrecho de Gibraltar. Las maniobras, dirigidas por el Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad, se prolongarán hasta el próximo 22 de mayo y tienen como objetivo incrementar la capacidad de respuesta de la Fuerza Naval ante escenarios de media y alta intensidad.
Según ha informado el Ministerio de Defensa, el ejercicio está orientado a evaluar el grado de preparación de los Estados Mayores y de las distintas unidades de la Flota en operaciones multidominio relacionadas con el control del mar, la proyección del poder naval y las operaciones anfibias.
En Flotex-26 participan algunos de los principales medios de la Armada española. Entre ellos figuran el buque de asalto anfibio Juan Carlos I, el Castilla, que actúa como buque de mando, y el Galicia, además de las fragatas Reina Sofía, Victoria y Almirante Juan de Borbón. También forman parte del despliegue el submarino Galerna, el buque de aprovisionamiento Patiño, los cazaminas Turia y Duero y el buque de acción marítima Relámpago.
A estas unidades se suma el Batallón de Desembarco II del Tercio de Armada, que participa con vehículos anfibios y embarcaciones de asalto en distintos ejercicios de desembarco y proyección de fuerza desde la mar.
Durante las maniobras, el almirante de la Flota visitó las unidades desplegadas frente a la playa del Retín, donde presenció una demostración dinámica de desembarco anfibio y supervisó el nivel de preparación de la Fuerza de Desembarco y del Grupo Anfibio.
El Ministerio de Defensa destaca que Flotex-26 permite mantener un elevado nivel de preparación operativa y reforzar la capacidad de actuación de la Armada en espacios marítimos estratégicos como el entorno del mar de Alborán y el Estrecho. Estas maniobras contribuyen además a comprobar la coordinación entre los distintos mandos, unidades navales y fuerzas embarcadas que intervienen en el despliegue.
Además, el ejercicio permite actualizar procedimientos tácticos y mejorar la interoperabilidad entre las unidades participantes durante operaciones navales exigentes y coordinadas.








