La iglesia del Sagrado Corazón ha vuelto a convertirse este jueves en punto de encuentro para la familia militar con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada Española y de la gente del mar. Como cada 16 de julio, militares, representantes institucionales y numerosos fieles se han reunido para participar en la eucaristía.
Entre los asistentes estuvieron la delegada del Gobierno, la senadora Isabel Moreno, el vicepresidente Miguel Marín; el nuevo delegado de Defensa; el jefe superior de la Policía Nacional; el comandante general y el comandante naval, además de mandos militares y representantes de distintos cuerpos e instituciones.
La ceremonia comenzó con las palabras del páter castrense David Sevilla, quien recordó el vínculo que une a la Virgen del Carmen con quienes desarrollan su vida en el mar.
"Estamos aquí reunidos para celebrar la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la gente del mar, de la Armada, de la Marina Mercante, de la pesquera y deportiva", señaló al inicio de la celebración.
Durante su intervención recordó que la devoción mariana entre los marinos se remonta a siglos atrás y explicó que, con el paso del tiempo, esa veneración terminó cristalizando en la advocación de la Virgen del Carmen. También invitó a los presentes a encomendarse a su intercesión para acercarse a Cristo "monte de salvación", antes de iniciar la eucaristía.
Tras las lecturas, David Sevilla dirigió una homilía en la que mezcló referencias históricas, religiosas y personales para poner en valor el significado que tiene esta festividad para la Armada.
El sacerdote comenzó agradeciendo, un año más, la acogida de la parroquia del Sagrado Corazón. "Como cada año volvemos a esta segunda casa que nos abre las puertas para poder celebrar con dignidad a la patrona de la Armada", afirmó.
Recordó que la familia militar vuelve a reunirse cada año para honrar a la Virgen del Carmen, pero también para mantener vivo el recuerdo de quienes entregaron su vida al servicio de España. Por ello, pidió que la patrona continúe protegiendo a todos aquellos que recurren a ella en los momentos de dificultad.
La homilía también estuvo marcada por una reflexión sobre la figura de María como madre. David Sevilla explicó que uno de los mayores elogios que aparecen en el Evangelio hacia Jesús es, precisamente, una alabanza dirigida a su madre. A partir de ahí destacó el papel de la mujer como portadora de vida y la importancia que la Virgen ocupa en la tradición religiosa española.
El sacerdote hizo además una referencia especial a Melilla y a su estrecha relación con el mar. Señaló que en las ciudades costeras la devoción a la Virgen del Carmen tiene un arraigo muy profundo porque el mar forma parte de la vida de muchas familias.
"El mar une y separa a partes iguales. Hoy en especial el arraigo de los marineros con la advocación de la Virgen del Carmen hace que llevéis con orgullo el uniforme que portáis ". Explicó que los marinos acuden a la Virgen del Carmen igual que un hijo busca a su madre cuando atraviesa momentos complicados.
También destacó que lo verdaderamente importante no es la advocación concreta con la que se invoque a la Virgen, sino el sentimiento de confianza y esperanza que representa para quienes buscan consuelo.
Otro de los momentos más significativos llegó cuando agradeció la presencia de las autoridades civiles y militares. A su juicio, ese acompañamiento demuestra que la tradición sigue muy viva y que la celebración trasciende el ámbito estrictamente militar.
Recordó además cómo, históricamente, las fiestas de la Virgen del Carmen han servido para unir barrios enteros alrededor de las verbenas populares y de una devoción compartida que continúa muy presente en Melilla.
La parte más cercana de la homilía llegó cuando utilizó el mar como metáfora de la vida cotidiana. Comparó la tranquilidad de un mar en calma con la paz interior y preguntó directamente a los asistentes si realmente vivían en paz o si, por el contrario, estaban dominados por la inquietud y la incertidumbre.
"Cuando uno alza los ojos al cielo tiene la capacidad de serenar su alma", aseguró, antes de recordar que, creyentes o no, todas las personas buscan apoyo cuando atraviesan momentos difíciles.
El sacerdote también tuvo palabras de recuerdo para quienes perdieron la vida al servicio de España. Pidió que nunca se olvide su sacrificio y quiso acordarse igualmente de las familias que esperaron durante años el regreso de sus seres queridos desde el puerto.
La celebración concluyó con la oración de los fieles. Durante las peticiones se rezó por la Iglesia, por todos los miembros de la Armada Española y de la Compañía de Mar, por la gente del mar, por las Damas de Nuestra Señora del Carmen, por quienes fallecieron en el mar o a causa de él y por todos los presentes para que encuentren siempre amparo bajo la protección de la Virgen del Carmen.








