Estamos inmersos en el Novenario en honor a Nuestra Señora de la Victoria, Patrona Coronada y Alcaldesa Perpetua de Melilla. Estos días, como cada año, la ciudad se viste de fiesta y devoción para rendir homenaje a la Virgen que ocupa un lugar tan especial en el corazón de los melillenses. Dentro de este marco de fe y tradición, la jornada del pasado 1 de septiembre estuvo dedicada de manera muy especial a la juventud cofrade de nuestra ciudad, bajo el inspirador lema “Fe en Belén”.
El templo se llenó de jóvenes cargados de ilusión, compromiso y fervor religioso, que quisieron poner de manifiesto su amor a la Patrona y su disposición a continuar el legado que generaciones anteriores han sembrado en la vida cofrade de Melilla. Fue una noche marcada por la participación activa de numerosas hermandades y cofradías, que con sus símbolos, cantos y ofrendas, aportaron belleza y emoción a la celebración eucarística.
Entre las corporaciones de Pasión estuvieron presentes las cofradías de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, la de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor, así como la de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad. Junto a ellas, la Hermandad de la Divina Pastora de las Almas, perteneciente a las de Gloria, también quiso estar presente, acompañada por la Congregación de la Virgen de la Victoria, anfitriona de la velada.
Cada grupo ofreció lo mejor de sí mismo para honrar a la Virgen. Por parte de la Cofradía del Nazareno, Irene e Inés, símbolo de pureza y amor, mientras que Alejandro participó con devoción en la lectura de las preces. Desde la Cofradía de la Flagelación, Elisa y María Jesús presentaron su ofrenda floral, mientras que Natividad se unió a Alejandro en las lecturas. La Cofradía Castrense, representada por los más pequeños, Saúl y Javier, ofreció flores blancas a los pies de la Virgen, gesto sencillo pero lleno de ternura.
La Hermandad de la Divina Pastora también presentó sus ofrendas con Darío y Julio, reafirmando la importancia de su presencia en la vida de la ciudad. La Congregación de la Virgen de la Victoria, como anfitriona, tuvo una participación destacada: Aitana Jiménez leyó la monición de entrada y, junto a ella, Javier, Óliver e Irene ofrecieron flores a la Patrona. Esta última, además, colaboró también con la Cofradía Castrense en la lectura de la Acción de Gracias, demostrando la unión que existe entre los jóvenes cofrades.
El templo, lleno de voces juveniles, transmitía esperanza. La numerosa afluencia de chicos y chicas demuestra que el futuro de las Cofradías y Hermandades en Melilla está garantizado. Ellos no solo participaron con entusiasmo, sino que estuvieron acompañados por miembros de sus respectivos grupos, creando un ambiente de fraternidad y continuidad generacional.
Junto a los jóvenes, también quisieron sumarse a esta ofrenda el Banco de Alimentos, el grupo Scout y la Asociación Medalla Milagrosa, reforzando así la dimensión solidaria y comunitaria de esta celebración.
En definitiva, la jornada dedicada a la juventud cofrade fue un claro testimonio de fe, unión y esperanza. Melilla puede sentirse orgullosa de que sus nuevas generaciones se mantengan firmes en el compromiso de mantener viva la tradición y la devoción hacia Nuestra Señora de la Victoria, Patrona y Madre de todos los melillenses.







