Más de 64.000 pastillas del medicamento psicotrópico Rivotril fueron intervenidas este domingo en el puesto fronterizo de Beni-Enzar, en la ciudad marroquí de Nador, cuando se intentaban introducir de manera ilegal a través de un vehículo con matrícula nacional. La operación fue desarrollada por los servicios de aduanas de Marruecos en colaboración con la Policía, en el marco de las labores de control de sustancias prohibidas en los accesos terrestres a Melilla.
Según ha informado El Faro de Ceuta, la incautación se produjo durante una inspección rutinaria a los vehículos que cruzan la frontera con Melilla, en una zona considerada estratégica para el paso de mercancías y personas entre Marruecos y España. Fue en este contexto cuando los agentes detectaron comportamientos sospechosos en un conductor que se disponía a acceder a territorio español, lo que motivó un registro más exhaustivo del coche que conducía.
El resultado del control fue el hallazgo de 64.200 comprimidos de Rivotril, un medicamento de uso controlado que contiene clonazepam y que suele estar sujeto a prescripción médica. En los últimos años, este fármaco se ha convertido en uno de los más utilizados de forma ilícita en Marruecos, donde su venta ilegal está directamente asociada al mercado negro de drogas, especialmente entre jóvenes de zonas urbanas y periféricas.
La sustancia estaba oculta en diferentes compartimentos del vehículo, lo que evidencia el intento del conductor de eludir los controles fronterizos. Tras el hallazgo, el individuo fue detenido en el acto y puesto a disposición de la fiscalía competente para la apertura de una investigación judicial que permita determinar el origen del cargamento, su recorrido y su destino final.
El decomiso se enmarca en las operaciones que las autoridades marroquíes están llevando a cabo para frenar el tráfico de psicotrópicos a través de las fronteras, una práctica que se ha incrementado en los últimos años. Según los datos recogidos por medios locales, el Rivotril figura entre los fármacos más demandados en el mercado ilegal por sus efectos sedantes y su bajo precio en comparación con otras drogas más duras.
Este tipo de medicamentos, cuando son consumidos sin control médico, pueden generar graves efectos secundarios, como adicción, alteraciones del comportamiento, somnolencia extrema e incluso riesgo de sobredosis. De ahí que su comercialización sin receta y su tráfico estén penados por la ley en Marruecos, donde se han intensificado los controles tanto en puertos como en aeropuertos y pasos terrestres. Además, las autoridades han impulsado campañas de concienciación para alertar a la población sobre los peligros del consumo de psicofármacos fuera del entorno clínico.
El puesto fronterizo de Beni-Enzar es uno de los puntos de paso más activos entre Marruecos y España. Conecta directamente la ciudad de Nador con Melilla, y por su intensa actividad comercial y de tránsito, se convierte en un punto estratégico tanto para el comercio legal como para los intentos de contrabando. Por ello, las autoridades marroquíes mantienen una presencia constante de unidades de vigilancia, escáneres y equipos antidroga.
El decomiso de este domingo refuerza la presión que ejercen las autoridades para combatir el narcotráfico y el contrabando de sustancias controladas. Se trata de una de las mayores incautaciones registradas en este paso fronterizo en lo que va de año. Por el momento, no se ha informado de la implicación de más personas en este intento de introducción de psicotrópicos, ni se ha aclarado si existía una red organizada detrás del transporte.
La investigación sigue abierta, y se espera que las diligencias permitan esclarecer más detalles sobre la procedencia de los comprimidos, si estaban destinados a la venta en territorio marroquí o si pretendían cruzar a España. El caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de reforzar los controles y la cooperación bilateral en materia de lucha contra el tráfico ilegal de medicamentos.








