El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), dependiente del Ministerio de Sanidad, ha decidido asumir de forma directa los programas de cribado de cáncer en Melilla, tanto de mama como de cérvix y colorrectal, ante la "falta de ejecución y de impulso" por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma. Ésta, según afirma el Ingesa, es la responsable legal en materia de salud pública, razón por lo que la intervención del organismo público responde a una "situación de parálisis institucional" que ponía en riesgo la salud de miles de ciudadanos.
Según el Ingesa, la obligación de poner en marcha estos programas recae exclusivamente en las comunidades autónomas, tal y como establece el Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, así como la normativa propia de la Ciudad Autónoma de Melilla. Sin embargo, desde el año 2023, denuncia que el Ejecutivo local no había desarrollado estas actuaciones preventivas esenciales para la detección precoz del cáncer. El abandono de esta competencia, según el Ministerio, supuso un “grave incumplimiento” de las obligaciones sanitarias básicas.
Para evitar una situación de desprotección sanitaria generalizada, el Ministerio de Sanidad firmó en noviembre de 2024 un convenio de colaboración con la Consejería de Políticas Sociales y Salud Pública de Melilla. En virtud de este acuerdo, Ingesa asumió no solo la organización técnica de los cribados, sino también el coste económico de las pruebas, financiadas íntegramente a través de su presupuesto.
Gracias a este convenio, se ha podido restablecer la normalidad en los programas de cribado en Melilla, garantizando a la población el acceso a pruebas preventivas de vital importancia para detectar de forma temprana distintas formas de cáncer. Desde el Ministerio han querido dejar claro que, a pesar de no tener la competencia directa, han intervenido “por responsabilidad y compromiso con la salud de los melillenses”.
Durante el largo periodo sin convenio, que abarcó desde 2023 hasta finales de 2024, el Área Sanitaria de Melilla trató de mantener la continuidad asistencial a través de los servicios de Atención Primaria, Ginecología y Radiología, apunta el Ingesa. Estos departamentos, pese a "la ausencia de un marco organizativo adecuado", siguieron atendiendo a los pacientes y ofreciendo, en la medida de lo posible, seguimiento preventivo.
El Ministerio ha sido contundente en su nota de prensa al subrayar que la responsabilidad última sigue siendo del Gobierno de la Ciudad Autónoma. “Corresponde a la administración local planificar, desarrollar y sostener estos programas”, recuerda el comunicado. Desde Sanidad lamentan que haya tenido que ser el Estado quien asuma nuevamente las funciones que por ley corresponden al Ejecutivo autonómico.
Tal como ya avanzó El Faro de Melilla en junio de este año, Ingesa venía trabajando en la reactivación de los cribados oncológicos. Lo que entonces era una previsión, hoy se confirma como una realidad consolidada gracias a la actuación del Ministerio de Sanidad.
La situación ha generado un creciente malestar entre sectores sanitarios y ciudadanos, que reclaman mayor transparencia por parte del Gobierno local. Hasta el momento, la Ciudad Autónoma no ha emitido declaraciones públicas para explicar por qué dejó de desarrollar estos programas, ni ha dado detalles sobre si tiene intención de retomar sus competencias en esta materia. Los intentos de obtener información por parte de la consejera responsable, Randa Mohamed, resultaron inútiles.
Mientras tanto, Ingesa garantiza que los cribados seguirán desarrollándose con normalidad y que la ciudadanía no se verá privada de un derecho básico como es la detección precoz del cáncer, una herramienta fundamental para salvar vidas.









Imbroda y sus sabandijas son igual o peores que Ayuso la 7291 almas o Moreno Bonilla (a saber cuantas mujeres fallecidas llevan con este asunto). Quieren competencias de SANIDAD cuando no son capaces ni de gestionar la recogida de basura o garantizar el suministro de agua. Desde luego q su plan es meternos a Quirón pa su disfrute de comisiones como ocurre en Madrid sin ir más lejos. Y pasar al sobrino de universidades de gestionar un taller de chapa y pintura en el centro a hacerlo con la salud de los Melillenses. Yuyito me da.