La interpelación sobre la transparencia acabó convertida en una auténtica batalla política. El PSOE preguntó al Gobierno de Imbroda por la contratación pública, el uso del dinero de los melillenses y varias inversiones de la Ciudad. Y el presidente terminó anunciando que las relaciones con el grupo socialista quedaban rotas.
“Con ustedes, las relaciones, cortadas a partir de hoy”. Juan José Imbroda no dejó margen para la interpretación. El presidente aseguró que el Gobierno se limitará “a lo más preciso” en su relación con el PSOE después del pleno.
Todo empezó con la intervención de Riduan Moh. El diputado socialista defendió que la transparencia no puede reducirse a cumplir la ley. “Cada euro que manejan sale de cada bolsillo de los melillenses”, afirmó. Y reclamó al Ejecutivo que explique qué hace con los recursos públicos y cómo toma sus decisiones.
Moh puso sobre la mesa la compra de Villa Pilar por cerca de dos millones de euros. Consideró que la operación no era prioritaria y cuestionó que se destinara esa cantidad a una finca privada mientras Melilla sigue esperando más vivienda pública.
También pidió explicaciones sobre el contrato de los informadores medioambientales, que permitió contratar a 91 personas, y sobre los cambios posteriores en las plantillas y coordinaciones. “No sé cómo preguntarle al señor Ventura para que nos conteste”, llegó a decir.
Pero el socialista no se quedó ahí. Criticó el uso de la contratación menor y citó varios gastos: 6.500 euros en cinco atriles institucionales, 14.400 euros en una valla publicitaria y varios contratos relacionados con merchandising deportivo. “Se gastan 14.000 euros para anunciar que anuncian”, ironizó.
Y entonces el debate saltó por los aires.
Moh recordó al PP algunos de los casos de corrupción que han marcado su historia política. Citó Gürtel, Púnica, Lezo, Bárcenas, Nóos, Palma Arena, Andratx y otros procedimientos judiciales. “No vengan ustedes a dar lecciones de limpieza del partido más corrupto de la democracia española”, afirmó.
También reprochó al Gobierno que, cuando aparecen investigaciones que afectan al PP, se hable de “operaciones orquestadas” y de persecuciones. En referencia a la Operación Valenzuela, aseguró que “la trampa” no era una investigación, sino “el voto que echaron los melillenses al Partido Popular”.
La respuesta de Imbroda fue todavía más dura. El presidente acusó al PSOE de haber formado parte de gobiernos anteriores afectados por investigaciones judiciales y sostuvo que los representantes del PSOE de Melilla fueron “cómplices necesarios” de aquellas decisiones. “¿Por qué se calló la delegada del Gobierno? ¿Por qué tragaron?”, preguntó.
Imbroda defendió la gestión del PP y aseguró que su partido lleva 26 años gobernando porque es “gente honesta y decente”. Frente a eso, acusó a los socialistas de ser “deshonestos e indecentes” y llegó a calificar al PSOE de “chusma corrupta”.
La consejera de Presidencia, Marta Fernández de Castro, había abierto antes la respuesta del Gobierno. “Tiene que tener la cara como el cemento armado para venir aquí a hablar de transparencia”, espetó al diputado socialista. Y recordó los casos judiciales que afectan al PSOE a nivel nacional. "123 imputados. Más imputados que diputados. 16 causas abiertas. 21 tipos de delitos diferentes. Más de 2.000 años de prisión acumulado. Y su partido, presuntamente, a las puertas de una imputación por financiación ilegal".
Miguel Marín calificó de “surrealista” la intervención de Moh y acusó al PSOE de pretender dar lecciones de ética mientras afronta sus propios escándalos políticos.
Moh volvió a la carga. “Yo no he venido a dar lecciones de transparencia. He venido a preguntarle por su transparencia”, respondió. Y pidió al Gobierno que dejara de hablar del PSOE nacional para explicar qué ocurre en Melilla.
Pero el enfrentamiento ya estaba servido. Transparencia, contratos, Villa Pilar y corrupción se mezclaron en un debate cada vez más bronco.
Hasta que Imbroda puso el punto final. A partir de ahora, dijo, las relaciones con el PSOE quedarán limitadas “a lo más preciso”. Una ruptura política anunciada en pleno directo. Y con el mensaje de que el enfrentamiento entre el Gobierno y los socialistas entra en una nueva fase.








