El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, ha hecho referencia al reparto de menores extranjeros no acompañados, manifestando que Melilla no debería ser ciudad receptora.
Imbroda también ha querido recalcar que la valla fronteriza con Marruecos no pertenece a Melilla, sino que forma parte de toda la Unión Europea.
El presidente ha recibido este mediodía a un grupo de directores territoriales de la Dirección General de Tráfico (DGT) de Andalucía, encabezado por la secretaria general de este órgano, Lidón Lozano. Imbroda introdujo a los visitantes en la idiosincrasia melillense, asegurando que en la ciudad autónoma "no existe xenofobia o racismo alguno".
Tras desgranar el mosaico que compone la sociedad local, Imbroda afirmó que la conocida como "valla de Melilla" no pertenece a la ciudad, sino que también es parte de otras urbes como Hamburgo o París.
"No es la valla de Melilla, es la valla de Europa. Tenemos que tener más conciencia de eso, porque muchas veces puede suponer un abandono institucional".
También recordó la tragedia del 24J, hablando de como "en el lado marroquí de la valla se produjo una situación horrorosa", donde tal y como denunció el presidente, el país vecino tomó toda clase de medidas para evitar el escándalo internacional.
Sin embargo, Imbroda se mostró satisfecho ante la reducción que se viene produciendo en los últimos años de la presión migratoria y destacó como la ciudad busca cada vez una mayor vinculación con Europa y con España.
Menores no acompañados
Por otro lado, el presidente aprovechó para hacer referencia a un tema "de máxima actualidad" como es el reparto de los menores no acompañados.
Haciendo referencia a las reuniones mantenidas con el Gobierno central para el reparto de menores, Imbroda sugirió que pese a no ser un tema candente en la actualidad, Melilla no debería ser ciudad receptora, ya que según dijo, la ciudad ya hizo un esfuerzo en su tiempo.
Imbroda recordó que Melilla fue una ciudad "pionera" en la recepción y gestión de estos jóvenes. Y es que el líder del Gobierno local se retrotrajo 15 años atrás, cuando la presión migratoria que sufría la ciudad era muy superior a la actual, "unas 3 veces la que tiene Ceuta a día de hoy", dijo.
No en vano, el presidente destacó como mientras la presión migratoria no era tan fuerte a nivel nacional, Melilla llegó a tener a 2.000 menores a su cargo.
"Tuvimos que reinventarnos, transformar toda la infraestructura necesaria para hacer frente a esa acogida. Tuvimos que habilitar hasta las duchas, transformar las salas ante aquella avalancha extraordinaria".
A día de hoy, la ciudad cuenta con cerca de 200 menores extranjeros no acompañados, una cifra 10 veces menor. Sin embargo, el presidente recalcó como la atención a un menor extranjero no acompañado supone un coste de más de 50.000 euros al año.
Cierre de la frontera
Imbroda también hizo referencia al cierre de la frontera por parte del país vecino como una causa de la "reducción enorme de la avalancha migratoria". Y es que, dijo, si bien tuvo un efecto negativo, como fue el cierre de la aduana comercial, también paró la llegada de menores no acompañados.
Asimismo, aplaudió el fin de los derechos de tránsito a Marruecos, cuando se podía cruzar tan sólo con el DNI. Una excepción del Acuerdo de Schengen que para Imbroda, está bien cortado.
"Igual que si vas por territorio europeo no necesitas pasaporte, para ir a un tercer país necesitas un pasaporte o un visado. Así se controla mejor la situación".
No hay racismo
La situación geográfica de Melilla, 10 veces más alejada de la península que la ciudad hermana de Ceuta, ha hecho para Juan José Imbroda que en nuestra ciudad se haya creado un "universo propio".
Un sentimiento de isla que, según dijo, no provoca ningún tipo de claustrofobia.
"Ceuta está a 15 kilómetros de la península, todos los días la ven. Nosotros no podemos verla y eso ha hecho un universo propio en todos los sentidos. Vivimos más adentro y la ciudad se ha acomodado como si fuera una isla".
Un sentimiento que ha supuesto un beneficio, tal y como manifestó Imbroda, puesto que según aseguró, en Melilla no existe separación ni segregación alguna, ni en las instituciones ni en la calle.
"No nos confundamos, no hay diferencias, da igual la religión. Aquí somos 90.000 españoles y ejerciendo como españoles".
Influencia exterior
Una preocupación que atañe a la ciudad autónoma es la influencia exterior, en referencia a la situación en Palestina.
Imbroda recordó las sensibilidades que se producen en una ciudad multicultural como Melilla ante esta cuestión y apeló a no generar crispación en la sociedad local respecto a esta cuestión.
"Por mucha sensibilidad que tengamos, que nuestros problemas sean nuestros, que los resolvamos aquí. No traigamos problemas ajenos. Sería lamentable y preocupante. Luchamos por la paz y porque esos problemas no nos afecten".








