Una demoracia liberal como la española, basada sobre un sistema capitalista de libre mercado, necesita tener muchos empresarios, emprendedores y autónomos que se dediquen a solucionar problemas de sus clientes y ofrecerles los servicios que demandan porque esa es la esencia de nuestra economía. Cierto es que los españoles no son muy dados a emprender y prefieren un puesto en la Administración que les dé la seguridad de una nómina mensual y un puesto de trabajo para toda la vida laboral.
Decía el gran actor malagueño Antonio Banderas en una entrevista que le llamaba la atención la enorme diferencia entre los jóvenes de Estados Unidos y los de España. Los primeros siempre tienen como primera opción de futuro montar su propio negocio; los segundos, sin embargo, preferían ser funcionarios públicos.
Si encima de la escasa tendencia del español y, en consecuencia, del melillense, para emprender por sí, la Administración pone trabas, trámites interminables, retrasos en licencias y permisos, e impuestos como si no hubiera un mañana, la ecuación se resuelve sola: cada vez habrá menos personas decididas a tener su empresa.
Por eso es de enorme importancia que el Gobierno de España se ponga manos a la obra y facilite el emprendimiento con medidas encaminadas a suprimir el enjambre de problemas al que se enfrenta el futuro emprendedor. Y de ahí que el Plan Autónomos del PP sea un paso adelante de interés en ese sentido.
El vicesecretario de Economía y Vivienda de la dirección nacional del partido, Juan Bravo, se reunió ayer con los empresarios locales para comentarles las medidas que su organización promoverá en el caso de llegar al Ejecutivo nacional tras las próximas elecciones generales. Bravo no solo es consciente de lo que reclama el tejido productivo sino que también apuesta por escuchar a sus representantes, algo esencial si se quiere contribuir a quitar los obstáculos que se encuentra en su camino.
España, y Melilla, debe ser consciente de que la competitividad es lo único que salva la economía y actuar en consecuencia. De lo contrario, solo habrá "paguitas" y subvenciones que financien a unos ciudadanos adormilados, en vez de los emprendedores dinámicos e innovadores que nuestra sociedad necesita.








