Los expertos de la Jefatura Superior de Policía de Melilla han conseguido localizar a las dos personas que supuestamente han estafado más de 25.000 euros a un empresario melillense: una reside en la provincia de Barcelona y la otra en la Comunidad de Madrid. Hay múltiples fórmulas para el fraude cibernético pero en esta ocasión se utilizó la figura del smishing, una modalidad que se basa en el envío de mensajes de texto fraudulentos mediante los cuales los delincuentes suplantan la identidad de entidades bancarias de forma tan convincente, que la víctima cae en sus redes.
Afortunadamente, policías y guardias civiles cada vez están más capacitados para perseguir este tipo de delitos; aún así, es imprescindible que los ciudadanos desconfíen de esos mensajes, se pongan en contacto con sus bancos y comprueben que, de verdad, le han hecho llegar esos sms. La precaución es la mejor aliada de las posibles víctimas de estas estafas porque los delincuentes saben muy bien cómo utilizar las emociones de su objetivo en su propia contra. El mejor ejemplo de ello es el "fraude del hijo en apuros" mediante el que se hacen pasar por él para obtener dinero.
Por eso hay iniciativas de mucho interés de cara a las acciones de estos ciberdelincuentes. En este caso se puede citar la celebración de la Ciberliga que organiza la Guardia Civil para los jóvenes y adolescentes, cuyo objetivo es prepararlos frente a cualquier intento de estafa, entre otras cuestiones que les afectan muy de lleno como el acoso sexual.
Lo cierto es que los funcionarios policiales en Melilla desarrollan una importante labor en este campo. Y no solo en asuntos de ciberdelincuencia sino también en el esclarecimiento de otros delitos. Sin ir más lejos, la Guardia Civil solo tardó cinco días en resolver el robo de material informático de alto valor en el local "El Cielo" del Puerto Deportivo. El ladrón, que ha confesado los hechos, se llevó dos ordenadores por importe de 9.000 euros mientras los concesionarios del establecimiento, Kiko Hernández y su marido Fran Antón, arrojaban dudas para tratar de culpar no se sabe muy bien a quién de andar buscando información sensible en estas computadoras.








