¿Tiene la sanidad pública en Melilla un pediatra de guardia presencial en la urgencia del Hospital Universitario? Según el Ingesa, sí; según el personal consultado por El Faro, no. ¿A quién deben creer los usuarios del sistema? Esa es la cuestión que hay que enfrentar y resolver. Lo cierto y verdad es que, dicen fuentes oficiales del organismo público que si un bebé de 6 meses necesita una consulta urgente en las instalaciones hospitalarias, primero ha de ser atendido por un "urgenciólogo" y si este profesional cree que el estado del paciente requiere al pediatra, el especialista está allí preparado para actuar.
Sin embargo, celadores, administrativos y personal sanitario consultado en el mismo servicio de urgencia del citado hospital niegan la mayor y aseguran a El Faro que la figura del pediatra de guardia presencial no existe o, al menos, allí no se encuentra. Es más, consta que en algún que otro informe se detalla que se siguieron instrucciones dictadas por un pediatra pero a través de una llamada telefónica; o sea, ¿hay guardia presencial realmente?
Y eso sin contar con la segunda parte. A un bebé de 6 meses le atiende un médico generalista de urgencias y le practican varias pruebas debido a su estado febril y el amoratado de su labio inferior. En cambio, no se le da un diagnóstico sino que se le facilita el alta sin determinar cuál es la dolencia y se le remite a la madre a una llamada telefónica que, a la hora de cierre de esta edición (nueve de la noche), no se ha producido aunque han pasado seis horas desde la llegada del paciente a urgencias.
Pero ahí no acaba la cosa en este nuevo, grande y precioso hospital. Resulta que los administrativos de la recepción del servicio de urgencias no sellan las quejas (se presentaron dos distintas: una por no haber sido atendido por un pediatra y otra por dar un alta sin diagnóstico) porque, según afirman, les "han robado el sello" para dar registro de entrada a las citadas reclamaciones. ¿Puede ser más surrealista la situación?
Eso sí, Sanidad vende a los melillenses que el Hospital Universitario y el Ingesa son lo más de lo más porque una mujer es sometida a una cesárea y la intervención sale bien este pasado 1 de enero. ¿Qué pretende la sanidad pública, que los contribuyentes aplaudan que el primer niño melillense de 2026 ha nacido conforme debe ser lo normal? Por eso no es en absoluto extraño que los ciudadanos de Melilla, como los ceutíes, sean los que peor califican al sistema. Pero eso sí, no olviden que sus impuestos son para "sanidad y educación".
Lo que está claro es que en la sanidad privada siempre hay pediatras en los servicios de urgencias de cualquier hospital.








