El presidente nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, se comprometió este miércoles en Ceuta a reclamar la expulsión o el retorno voluntario de todos los inmigrantes que entraron de forma ilegal en la ciudad autónoma, en el marco de una comparecencia en la que también anunció que su partido acudirá al Tribunal Supremo por la negativa de varios ministros a comparecer en el Senado sobre la crisis migratoria. Feijóo, que visitó Ceuta acompañado del presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, acusó al Gobierno de haber "perdido el control" de la frontera tras la llegada masiva de migrantes el pasado 30 de julio.
Es la segunda visita de Feijóo a la ciudad desde que estalló la crisis. El líder popular anunció que el PP recurrirá al Supremo por la ausencia de los ministros de Interior, Fernando Grande-Marlaska; Exteriores, José Manuel Albares, y Defensa, Margarita Robles, en las comisiones de investigación abiertas en el Senado, cámara en la que el PP cuenta con mayoría. Los tres estaban convocados para explicar lo sucedido, pero no acudieron porque tenían previsto comparecer la semana próxima en el Congreso.
"El Gobierno no puede decidir en qué cámara comparece, ni cuándo lo hace ni en qué condiciones acepta ser controlado", afirmó Feijóo, quien sostuvo que será el Supremo el que determine si los ministros pueden negarse a acudir al Senado. El líder del PP advirtió de que su formación empleará "todos los instrumentos" a su alcance para exigir el cumplimiento de esta obligación constitucional.
Feijóo insistió en que España "perdió el control de una de sus fronteras" el pasado 30 de julio y denunció que, veinte días después, los vecinos de Ceuta "siguen sufriendo el abandono del Gobierno". Según su relato, una ciudad española fue "invadida en pleno 2026" mientras quienes tienen la responsabilidad de responder pretenden reducir lo ocurrido a "un simple episodio de verano".
El presidente del PP dirigió críticas directas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de quien dijo que continúa "en chanclas en la playa", en contraste con Vivas, presente en la rueda de prensa, quien según Feijóo "no se ha quitado las botas en tres semanas". Añadió que, mientras la ciudad escucha que "todo está bajo control", el Ejecutivo no ha ofrecido "soluciones efectivas" ni explicaciones sobre lo sucedido.
Feijóo enumeró tres fallos sucesivos del Gobierno: no hubo, dijo, "altura antes de la invasión porque ignoró los avisos"; tampoco durante la crisis, "ya que no la contuvo"; y tampoco ahora, porque el Ejecutivo "no ha entendido que en Ceuta hay una situación excepcional" que exige medidas igualmente excepcionales. Alertó además de que la ciudad reúne los ingredientes para que se produzcan "graves incidentes" de seguridad.
Entre las peticiones que el PP mantiene ante el Gobierno, Feijóo citó la intervención de un mando único y, de nuevo, el regreso voluntario o la expulsión de todos los inmigrantes que entraron de forma ilegal.
En el mismo acto, celebrado en el Salón del Trono del Palacio Autonómico, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, reclamó un plan de "salvación y reactivación" que permita "sacar a Ceuta de la UCI" y pidió mayor implicación de España y la Unión Europea en la seguridad de la frontera, incluida la presencia de Frontex en el Tarajal.
Vivas planteó un plan en dos bloques: uno de emergencia, centrado en la tramitación de los expedientes de devolución de quienes llegaron de forma "ilegal, masiva y organizada" los días 30 y 31 de julio, junto con un refuerzo de Policía Nacional y Guardia Civil; y otro estructural, orientado a evitar que una situación similar pueda repetirse.
El presidente ceutí reclamó que la seguridad de la frontera "no dependa de terceros" y defendió que Ceuta y Melilla reciban "un tratamiento específico y singular" dentro de la Unión Europea. Cifró en cerca de 80.000 personas la marcha que, según su versión, avanzó sobre la ciudad, y acusó al Gobierno de no haber actuado para contenerla ni haber atendido sus peticiones de "auxilio y socorro".
Pese al tono de sus reivindicaciones, Vivas rechazó utilizar políticamente la crisis: "No es legítimo tratar de sacar ningún rédito político" de la situación, afirmó, aunque matizó que ello "no significa que no se pueda contar la verdad" ni que se deba dejar de exigir al Gobierno el cumplimiento de sus obligaciones. Concluyó apelando a la unidad de los ceutíes: "No nos vamos a rendir".








