El libro 'Murillo 11: Melilla' cumple este viernes, día 1 de agosto, 70 años desde su primera edición, allá por 1955.
En la novela de Juan Guerrero Zamora (Melilla, 1927-Madrid, 2002), un libro dedicado a su infancia en esa calle -donde incluso hay una placa en la puerta de su casa-, uno descubre lo imperecedero de la literatura y lo eterno que en la sangre encuentra la fuerza de la vida, porque la historia que cuenta podría ser la de cualquier niño, la de cualquier hombre que aprende tanto de los vivos como de los muertos y que dialoga tanto con la memoria como con el presente para reafirmar que el pasado no es sino otra dimensión del acontecer diario.
El mundo infantil, evocado desde la distancia de la edad adulta, parece terreno propicio para la fusión de modalidades narrativas diferenciadas por su extensión. Una novela de esas características temáticas, 'Murillo 11, Melilla' (1955), de Juan Guerrero Zamora, es en realidad una acumulación de evocaciones de la niñez, independientes entre sí a efectos estructurales. Ese panorama caleidoscópico es el idóneo para reflejar la mirada infantil, aún incapaz de integrar en un todo armónico la sucesión de datos y experiencias que ante ella se muestra.
Por lo demás, la historia, ambientada en la ciudad autónoma, explora temas y narrativas que reflejan la cultura y el contexto de la época.
Esta obra de Guerrero Zamora es, en definitiva, un reencuentro nostálgico del autor con su infancia en la ciudad natal y, más concretamente, en la calle Murillo, número 11, que es donde nació. Una novela rotunda, prodigiosa y llena de claves y de símbolos que el tiempo no ha hecho envejecer.
Todos los campos
Nacido en Melilla en 1927, Juan Guerrero Zamora se licenció en Filosofía y Letras y en 1953 publicó su primera novela, ‘Estiércol’. Tocó diversos campos, pues también escribió poesía -como ‘Alma desnuda’ (1947) o ‘Almenara’ (1994)- y ensayo, donde destacan ‘Las máscaras van al cielo’ (1954) e ‘Historia del teatro contemporáneo’ (1961).
Estos dos últimos títulos fueron acompañados entre medias por su propia obra de teatro ‘Uno de vosotros’ (1957), nacida como un programa de radio que acabó transformando en un auto sacramental existencialista.
De hecho, el teatro fue otra de sus grandes pasiones y, como tal, promovió desde Televisión Española (TVE) espacios como ‘Gran Teatro’, ‘Fila Cero’ y ‘Estudio 1’, con obras dramáticas para las que contó con destacados intérpretes del momento. También realizó una versión de ‘Fuenteovejuna’ (1971) y dirigió la primera temporada de ‘El séneca’ (1964), el ciclo ‘Clásicos del teatro español’ (1979) -este en Radio Nacional de España (RNE)- y la adaptación de la obra ‘La Celestina’ (1983) para la televisión pública.
Durante los siguientes años, completó su trayectoria artística dedicándose de pleno a la dirección teatral.







