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Inicio » Cultura y Tradiciones

Entre libros y vidas: De Andrés y Marchamalo reivindican la biblioteca como espacio vivo

El académico y el escritor trazan una mirada complementaria sobre la evolución de las bibliotecas, y su dimensión más íntima y social

por Alejandra Gutiérrez
15/04/2026 21:23 CEST

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La Uned de Melilla acoge desde este miércoles 15 de abril las jornadas ‘Bibliotecas públicas y bibliotecas privadas: espacios del libro, la literatura y el conocimiento’, una propuesta que durante dos días invita a reflexionar sobre la evolución, el presente y los retos de estos espacios fundamentales en la transmisión cultural. El Aula 10 del centro se convierte así en punto de encuentro para especialistas, escritores y público interesado en comprender cómo las bibliotecas han acompañado el desarrollo del saber a lo largo de la historia y cómo siguen adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos.

La primera de las ponencias corre a cargo de Jesús de Andrés, vicerrector de Centros Asociados de la Uned, quien plantea un recorrido histórico por el papel de las bibliotecas. En una entrevista previa concedida a El Faro de Melilla, el académico sitúa el origen de estas instituciones en los mismos inicios de la escritura. Desde entonces, explica, el ser humano ha mostrado una constante necesidad de preservar el conocimiento, una vocación que ha ido transformándose con el paso del tiempo.

A lo largo de su evolución, las bibliotecas han desempeñado funciones distintas según el contexto histórico. Durante siglos, estuvieron estrechamente ligadas al poder, ya que reunir y custodiar el conocimiento suponía también una forma de control y prestigio. Sin embargo, esta concepción fue cambiando progresivamente hasta desembocar en un modelo más abierto. “El concepto es otro, es abrirlo a la sociedad, compartir el conocimiento y no de tenerlo en uso propio”, señala De Andrés, destacando especialmente el papel de los estados modernos en este proceso de democratización.

En la actualidad, las bibliotecas públicas forman parte de una red institucional que abarca desde el ámbito municipal hasta el nacional, con una función clara: garantizar el acceso al conocimiento. A pesar de ello, el ponente advierte de los desafíos que plantea la sociedad contemporánea, caracterizada por una acumulación constante de información. La gestión, conservación y difusión de ese volumen creciente se presenta como uno de los grandes retos de nuestro tiempo, aunque, en su opinión, las bibliotecas siguen ocupando una posición relevante dentro del sistema cultural.

Si la intervención de De Andrés aporta una visión histórica e institucional, la de Jesús Marchamalo introduce un enfoque más cercano, vinculado a la experiencia personal de la lectura y al universo íntimo de los libros. Periodista y escritor, Marchamalo centra su ponencia en las bibliotecas de escritores, un ámbito que conoce de primera mano tras décadas explorando estos espacios y documentando su singularidad.

En su entrevista con El Faro de Melilla, Marchamalo -Premio Nacional de Periodismo Cultural- ofrece una reflexión amplia sobre lo que significa para un autor ver su obra integrada en una biblioteca. Más allá del reconocimiento, lo interpreta como la confirmación de que el libro ha iniciado su verdadero recorrido: el encuentro con los lectores. “No tiene sentido escribir si no tienes lectores”, afirma, subrayando que la presencia de un libro en una biblioteca garantiza precisamente esa posibilidad de conexión.

Esta idea enlaza con uno de los ejes centrales de su discurso: el carácter social de las bibliotecas. Frente a la concepción tradicional de la lectura como una actividad solitaria, Marchamalo reivindica estos espacios como lugares donde esa experiencia se comparte y se enriquece. Las bibliotecas permiten que los lectores dialoguen, intercambien impresiones y construyan vínculos a partir de los libros, generando una dimensión colectiva que trasciende la relación individual entre lector y texto.

En este sentido, destaca cómo la imagen de la biblioteca ha cambiado con el tiempo. Lejos de aquellos espacios silenciosos y restrictivos, hoy se presentan como entornos abiertos, dinámicos y participativos. “Hay espacios para el diálogo, para el ensayo, para actividades culturales”, explica, señalando que las bibliotecas actuales no solo conservan libros, sino que también promueven encuentros, talleres y actividades que fomentan la interacción social.

Uno de los aspectos más destacados de su trayectoria es el proyecto de visitar bibliotecas personales de escritores, una iniciativa que le ha permitido adentrarse en la relación más íntima entre los autores y sus lecturas. A través de estas visitas, Marchamalo ha comprobado que cada biblioteca es, en sí misma, un retrato del escritor. La forma en que los libros se ordenan, se conservan o se utilizan revela aspectos esenciales de su personalidad y de su proceso creativo.

Según explica, muchos autores no son plenamente conscientes de la singularidad de sus bibliotecas hasta que alguien externo las observa con detenimiento. Lo que para ellos resulta cotidiano, para otros se convierte en una forma de entender su universo literario. En ese sentido, la biblioteca deja de ser solo un conjunto de libros para convertirse en un espacio cargado de significado, donde se mezclan lecturas, vivencias y referencias que influyen directamente en la escritura.

Marchamalo también pone el acento en la dimensión emocional que existe en torno a estos espacios. La relación con los libros no es únicamente intelectual, sino también afectiva. Los ejemplares acumulados a lo largo del tiempo forman parte de la vida de quien los posee, reflejan sus intereses, sus etapas y sus cambios. Visitar una biblioteca personal, señala, es en cierto modo visitar la casa y la vida de su propietario.

Este recorrido por bibliotecas de escritores le ha permitido, además, observar distintas formas de relacionarse con la lectura. Desde quienes ordenan meticulosamente sus libros hasta quienes conviven con el desorden, cada caso muestra una manera particular de entender el conocimiento y su organización. Incluso el hecho de conservar libros pendientes de lectura o de deshacerse de otros responde a decisiones que forman parte de la identidad del autor.

Junto a esta visión más introspectiva, Marchamalo insiste en la importancia de acercar las bibliotecas a los lectores más jóvenes. Considera fundamental que los niños y adolescentes se familiaricen con estos espacios y desarrollen una relación natural con los libros. La posibilidad de elegir libremente qué leer, sin imposiciones, se presenta como un elemento clave para fomentar el hábito lector.

Asimismo, reivindica la lectura como una experiencia que va más allá del libro tradicional. En un contexto donde la información se consume de múltiples formas, invita a ampliar la mirada y reconocer que la lectura está presente en la vida cotidiana. No obstante, también subraya la necesidad de preservar momentos de lectura pausada, en los que el lector pueda detenerse, reflexionar y disfrutar del texto sin las interrupciones propias del ritmo actual.

Ambas ponencias, aunque diferentes en enfoque, coinciden en destacar la vigencia de las bibliotecas como espacios fundamentales para la cultura. Mientras De Andrés pone el acento en su evolución histórica y su función institucional, Marchamalo ofrece una mirada más humana, centrada en la experiencia del lector y del escritor.

Las jornadas continúan este jueves 16 de abril con nuevas intervenciones dedicadas a las bibliotecas públicas y a la creación de bibliotecas privadas, completando un programa que busca ofrecer una visión amplia y complementaria de estos espacios. En conjunto, el encuentro propone una reflexión sobre el papel de estos espacios de difusión de conocimiento en una sociedad en constante cambio, reafirmando su importancia como lugares de conservación, transmisión y generación de conocimiento.

Tags: Bibliotecas públicas y bibliotecas privadas: espacios del librola literatura y el conocimientoUNED Melilla

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Comments 1

  1. Harry comentó:
    hace 1 día

    El mejor libro nunca editado en la historia pasada o reciente es: Melilla y su judaísmo... Por San Jordi, lo juro!! Fue un libro fantasma, editado y financiado con el dinero de los Melillenses... No existío prueba de ello ni en la mismísima editorial y eso que A DOS MANOS TRINCARON LOS GOBERNANTES IMBRODIANOS. Cuando saltó la liebre sacrificaron a SIMI por salvaguardar a FADELA, DIOSAS DE LA CULTURA Y SOBRE TODO DE LA TRINCA PA FINANCIAR CAMPAÑAS Y COMPRAR VOTOS.... La cosa sigue a peor, Imbroda desde hace 23 años es sinónimo de corrupción, al igual q Marín Quevedo Fadela Ventura Acedo Moreno Ortazu Ronda Randa Martita (muy vigilantes con ella!!!), el Vendearandelas, Bonnemaison, el sobrino folla mulas del fracasado neurólogo de universidades, la Pelopo o Hasan el vales del hambre... EL LIBRO DE SIMI RESUME A LA PERFECCIÓN EL NIVEL CULTURAL Y CORRUPCIONAL DE IMBRODA Y SUS PALMEROS.

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