Tras los acontecimientos del 20F, hace ya más de una década, se introdujeron medidas como la subida el salario interprofesional o el RAMID (programa que facilita el acceso a la sanidad para personas sin recursos). Hoy día, la generación Z (GenZ212), sale a la calle por precariedad, corrupción, desigualdad y una vida sin horizonte. Sectores islamistas se están uniendo a las movilizaciones. El gobierno intenta responder al descontento popular que atraviesan diferentes zonas del país.
Entrevista a Koldo Salazar López (La Linea de la Concepción). Es analista internacional experto en Oriente Próximo, Norte de África y Rusia. Diplomado en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la UCNE, tiene más de once años de experiencia en temas de geopolítica, ha participado en foros internacionales en Rusia y Europa y es el fundador de Otralectura.com.
-Las políticas sociales contra la desigualdad han sido insuficientes y, de ahí proceden las olas de descontento social. En el pasado no se establecieron mecanismos de continuidad que permitieran una mejora sostenida, sino medidas populares para calmar. Muy probablemente en esta ocasión pase lo mismo. ¿Qué está ocurriendo actualmente en el país vecino?¿Cuál es el origen de las protestas?
-Lo que está ocurriendo es que la sociedad marroquí, tras décadas de pobreza constante y la separación entre las élites políticas que están proyectando una imagen de desarrollo y de construcción de infraestructuras, más bien un decorado; ha acabado agotando la paciencia de los marroquíes que ven un país que no está pensado para ellos sino para las élites mientras ellos no tienen sanidad, infraestructuras, educación, hay una corrupción rampante y y problema de desprestigio político, todos saben que son marionetas de un rey ausente cuya falta de interés hacia su nación, más allá de usarlos para sus propios intereses queda claro.
-La muerte de ocho mujeres mientras daban a luz en Agadir, han acelerado las movilizaciones y ha sido la chispa que encenció el fuego de un malestar estaba en ascuas.
-Ya hubo revueltas en la primavera árabe en 2010-11, que el Rey desactivó hábilmente cediendo y transformando algo el régimen, dándole un lavado de cara y luego en la tremenda represión contra el Rif con la detención de Nasser Zefzafi o en el Sáhara Occidental donde los saharauis son atacados constantemente, los casos de Sultana Jaya o Aminatu Haidar por decir sólo dos.
-¿Cómo actuó el Rey en ese momento?
-Mohamed VI fue muy hábil en 2010-11 con la primavera árabe, que logró desactivar; y fue brutal contra los rifeños en 2017 y desde que comenzó su reinado con los saharauis. Ha maniobrado bien, pero esta vez no es una cuestión política o ideológica sino social.
Principalmente el abandono institucional, la solución (tapar) propagandística de los problemas, la falta de transparencia, de Derechos Humanos, de infraestructura, sanidad, educación. El actual primer ministro marroquí es la segunda fortuna del país detrás del rey. Es una oligarquía que usa a los marroquíes para sus propios fines, tener mano de obra barata y lanzarlos a Europa para conseguir influencia geopolitica y quitarse esto precisamente, tanto delincuentes como posibles opositores y a la vista está que no les ha servido.
-Estas manifestaciones se hacen a través de las plataformas digitales...
-Hay una falta de control sobre el relato y los tiempos, que se mueven por usuarios anónimos y forma viral. Eso hace mucho daño. También el tráfico de toda la información y razones de las protestas lo que las expone a un crecimiento exponencial.
-El movimiento actual está liderado por jóvenes que reclaman una transformación real al estar conectados a redes sociales y expuestos a otras formas de vida. ¿Consecuencias para el régimen?
-¿Para el régimen? Pues como hacen otros países, restringir las plataformas digitales y vigilarlas más.
-¿El Rey de Marruecos cómo ha reaccionado esta vez?
-El Rey observa, golpea y luego propone. Eso hará, estas protestas son transversales. Tras haber visto qué pasa ha hecho una jugada ya prevista. Vestido con ropas tradicionales marroquíes llamó a la unidad, pidió reformas políticas al gabinete (que son meros títeres) ya que él tiene el poder verdadero. Pero el rey de Marruecos se desmarca de mejorar la justicia social. Básicamente lo que hizo en 2011.









