Melilla vivirá este sábado 16 de agosto una noche especial. El corazón del barrio del Real volverá a llenarse de música, luces y encuentros con la celebración de la Verbena de San Agustín, una tradición popular que llevaba más de tres décadas sin realizarse. El evento, organizado por la Asociación de Vecinos Casino del Real, dará comienzo a las 20:30 horas y supone, para muchos, un reencuentro con su historia y sus raíces.
“Muy bien, estupendamente. Hay mucha colaboración. Están colaborando la Ciudad Autónoma en todo lo que hemos pedido y nos está respondiendo muy bien. Tenemos todo para empezar a trabajar a las ocho de la mañana del mismo día”, asegura Antonio Aznar, presidente de la asociación y principal impulsor de esta recuperación festiva.
La programación de esta primera verbena tras el largo parón es sencilla pero intensa. A las 20:30 horas se realizará la apertura oficial, seguida de una sesión musical a cargo de un DJ para ir ambientando el encuentro. A las 21:00 horas, el grupo de baile 'Miénteme' ofrecerá su actuación, poniendo ritmo y color a la noche. Más tarde, sobre las 22:30 horas, será el turno de 'Son d' Aquí', un conjunto que promete hacer bailar a los asistentes hasta bien entrada la noche. Entre actuaciones, el DJ Mohan Infante tomará el relevo para mantener el ambiente festivo hasta la 1:00 de la madrugada.
Este sábado, la verbena tendrá lugar en la calle Coronel Cebollino, frente a la sede de la asociación. La cafetería Playing se encargará de gestionar la barra, ofreciendo tapas y bebidas a precios populares para que los asistentes puedan disfrutar sin preocuparse por el bolsillo. Además, los socios de la entidad recibirán dos consumiciones gratuitas y un plato de comida como agradecimiento por su apoyo. Aunque la organización no recauda directamente los beneficios de la barra, se asegura de que los precios sean accesibles para todos.
"Este año, al ser la primera vez después de tanto tiempo, hemos querido centrarnos en la música y en reencontrarnos como vecinos. El próximo año queremos incluir actividades para los más pequeños: carreras de saco padre-hijo, corridas de cinta en bicicleta, juegos con merengue o cabezudos, que siempre hacen ilusión a los niños”, adelanta Aznar con entusiasmo.
El parón de la Verbena de San Agustín se remonta a 1993. En aquel entonces, el barrio todavía mantenía un calendario festivo activo, pero con el tiempo la cita desapareció del calendario cultural melillense. Recuperarla no ha sido tarea sencilla. Según explica Aznar, la organización ha tenido que adaptarse a nuevos procedimientos y requisitos administrativos. “Ahora todo hay que pedirlo telemáticamente, con datos y permisos que llevan su tiempo. Pero la ilusión ha sido más fuerte que las dificultades”.
El lugar escogido para la verbena será una de las calles abiertas del barrio, lo que permitirá el acceso libre y una circulación más cómoda. Aun así, la asociación ha previsto 20 mesas con capacidad para unas 140 personas sentadas. “No podemos prever cuánta gente vendrá. Si las mesas se llenan, el resto tendrá que estar de pie o buscar un hueco para acomodarse. Lo importante es que todos puedan disfrutar del ambiente”, señala el presidente.
Más allá de la música, la cita tiene un fuerte componente sentimental. Aznar destaca que muchos antiguos vecinos del Real, que se marcharon a otros barrios por trabajo, matrimonio o falta de vivienda en la zona, han mostrado su intención de acudir. “Están locos por volver, por reencontrarse con la gente de siempre y recordar su niñez y juventud. Aunque vivamos en Melilla, a veces no coincidimos, y esta será una oportunidad única para verse de nuevo”.
En cuanto a la seguridad, la organización cuenta con el apoyo de la Policía Local y de su propia junta directiva para supervisar el correcto desarrollo de la velada. “En todos los eventos que hemos hecho nunca ha habido problemas. Si alguien viene mareado, intentaremos no servirle y apartarle de la zona. Queremos que todo transcurra con normalidad y que la gente se lleve un buen recuerdo”, afirma Aznar.
Además, en esta verbena acudirá el vicepresidente primero la Ciudad Autónoma, Miguel Marín, quien será encargado de cortar la cinta de inauguración a las 20.30 horas.
Vecinos de distintas generaciones ya han comenzado a preparar su asistencia. Para muchos, la verbena supone un regreso a las raíces, a las noches en las que las calles del barrio se llenaban de sillas, luces de colores y olor a comida casera. Algunos recuerdan con nostalgia las orquestas de antaño, los concursos improvisados y la sensación de comunidad que caracterizaba al Real.
Con esta primera edición tras el parón, la asociación busca sentar las bases de una tradición que vuelva a consolidarse en el calendario melillense. El objetivo es que, en los próximos años, la Verbena de San Agustín no solo mantenga su carácter festivo, sino que crezca en actividades y participación, incorporando juegos tradicionales, competiciones para niños y jóvenes, y propuestas que atraigan a familias enteras.
La cita del sábado promete mucho más que música. Será un momento para conversar, para recordar anécdotas del barrio, para que los más pequeños escuchen historias de cómo se vivían las fiestas antes, y para que los recién llegados al Real sientan de primera mano el espíritu de convivencia que caracteriza a esta zona de Melilla.
En palabras de Aznar, “es un día para pasarlo en familia, para compartir con los vecinos y para que todos, los que aún viven aquí y los que se marcharon, se sientan parte de esta comunidad. La verbena es una excusa, pero lo verdaderamente importante es la unión que genera”.








